La ocupación de las tierras del sur
La ocupación por motivos agrícolas y militares de las tierras del sur de Euskal Herria (parte meridional de Álava y Navarra) por asentamientos celtas, romanos, visigodos y musulmanes dio pie desde épocas tempranas a una situación de contacto lingüístico ―especialmente importante en el caso del latín y posteriormente del castellano― entre hablantes vascófonos y de otras lenguas. A partir de esas zonas, el castellano penetró lenta e ininterrumpidamente en la parte peninsular de Euskal Herria.
En este sentido, la historia del euskera es, en gran medida, la historia de una lengua que va perdiendo progresivamente partes de su territorio de sur a norte.
En lo que respecta al contacto lingüístico de los hablantes vascófonos de Euskal Herria continental con los hablantes no vascófonos de los territorios circundantes, la presión económica y lingüística ha sido mucho menor, lo que ha permitido conservar en esa parte de Euskal Herria la integridad territorial de la lengua vasca durante muchos siglos.
El mundo económico tradicional
El peso relativo del mundo económico tradicional vasco (ganadería, agricultura y pesca) en relación con el mundo urbano es otro de los factores que explica el devenir histórico del euskera. El euskera ha estado estrechamente vinculado al mundo tradicional, más protegido de influencias externas. Las ciudades, por el contrario, han sido vía frecuente de penetración de las lenguas romances. En ellas, el euskera era desplazado, primero, como lengua franca y de comercio y, posteriormente, como lengua habitual de uso social.
La conjunción del factor geográfico con el creciente peso relativo del mundo urbano explica, en gran medida, el retroceso más temprano del euskera en Álava y Navarra. En ambos casos, a la presencia histórica del latín y lenguas romances hay que añadir el peso cada vez mayor que adquiere la ciudad, Vitoria-Gasteiz en el caso de Álava y Pamplona en el de Navarra.
La industrialización
La industrialización ha sido otro factor decisivo en el retroceso del euskera. Iniciada a finales del siglo XIX, ha tenido especial incidencia en Vizcaya y Guipúzcoa. La industrialización contribuyó a que en pocos años el euskera pasara a ser una lengua minoritaria en ambos territorios históricos. Ese proceso de minorización fue desencadenado por tres elementos estrechamente vinculados a la industrialización.
En primer lugar, parte de la población vasco parlante se desplazó del campo a la ciudad, donde, como ya se ha dicho, la presencia social del euskera era mucho más débil. En segundo lugar, se produjo la llegada masiva de trabajadores castellano parlantes de otras provincias, convirtiéndose en muchos lugares en el grupo lingüístico mayoritario. Y en tercer lugar, fue generalizándose la escolarización, que se realizaba sólo en castellano.
Los distintos grupos sociales vascos
La actitud lingüística de los distintos grupos sociales vascos ha tenido también gran influencia en la evolución del euskera.
En términos generales, cabe decir que la clase dirigente vasca, integrada por la nobleza, los comerciantes, el clero y la burguesía, no han sido proclives al euskera. Determinados sectores de la iglesia constituirían la excepción más reseñable a esta regla.
El apoyo institucional
El apoyo institucional constituye, por último, un factor decisivo en la continuidad y revitalización sociolingüística del euskera. La existencia de un Régimen Foral no fue garantía suficiente para proteger el uso social del euskera, como lo testimonia la situación del euskera en Álava durante el siglo XVIII y en Navarra durante la primera mitad del XIX. Exceptuando determinadas actuaciones de las Diputaciones Forales en las primeras décadas del siglo XX y el paréntesis que supuso la formación del Gobierno Vasco (1936) en la Guerra Civil Española, el apoyo institucional al euskera no llega hasta la década de los 80 del siglo XX, una vez que se restaura el régimen democrático y se aprueban los estatutos de autonomía de la Comunidad Autónoma Vasca (1979) y de Navarra (1982).
Fruto de los apoyos recibidos en la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra son los logros conseguidos en lo que respecta a la estandarización y modernización de la lengua, su introducción en el sistema educativo, en la producción cultural, en los medios de comunicación, en la Administración y en la empresa.
El análisis comparativo de la situación del euskera en la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra y el País Vasco Continental deja bien a las claras la importancia del apoyo institucional en el futuro de las lenguas minorizadas. Muestra, asimismo, la falsedad del binomio que identifica la modernidad y el progreso con la desaparición de las comunidades lingüísticas pequeñas. El futuro de las lenguas minoritarias dependerá fundamentalmente de la voluntad social y política que apueste por su continuidad y desarrollo en un mundo cada vez más abierto e interrelacionado.