El mundo ha sido testigo de la existencia de muchas lenguas, muchas de ellas desaparecidas (eu) hoy en día. Pero las lenguas no están destinadas a morir irremediablemente; las situaciones que abocan a las lenguas a su desaparición son remediables.
Nuestro pueblo, no quiere perder algo tan intrínsecamente suyo como el euskera. Si lo hiciera perdería una gran riqueza; más aún, perdería su expresión de identidad más genuina y uno de sus elementos de cohesión más importantes. Nuestro pueblo ha optado por mantener, fortalecer y extender a todos los ámbitos su lengua, la cual ha perdurado a través de los siglos.
De acuerdo con las clasificaciones establecidas por los especialistas, el euskera no está incluido dentro del grupo de las lenguas de los pueblos llegados antiguamente de Asia. Por ello, los lingüistas reservan al euskera un lugar especial entre los idiomas de Europa. No se le conoce, al menos en las cercanías, ninguna lengua emparentada. Dos son las familias de lenguas que se reparten Europa: la familia indoeuropea y la urálica; pero el euskera se halla genéticamente fuera de ambas.
Los asentamientos vascos en la tierra que hoy ocupan se remontan a épocas remotas, con restos datados del Paleolítico Inferior, y asentamientos registrados durante las fases finales de la última glaciación (Magdaleniense-Aziliense). Es en esta época cuando se inició la evolución hacia el tipo vasco actual, que concluyó para el Eneolítico.

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En esta pequeña parcela del globo, es donde el pueblo vasco ha permanecido desde tiempo inmemorial y ha escrito una página de la historia de la humanidad, manteniendo vivas sus ricas tradiciones culturales y permaneciendo fiel a un testimonio de identidad histórica, el euskera, posiblemente la lengua más antigua del continente europeo.
Euskal Herria ocupa una superficie de 20.664 km2 en el vértice occidental de los Pirineos en el Golfo de Vizcaya. Configurado por siete herrialdeak, forma parte político y administrativa de dos estados europeos diferentes: en España; Álava, Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra, y en Francia; Lapurdi, Zuberoa y Baja Navarra.
Los territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya son parte de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra es la Comunidad Foral de Navarra. Las dos comunidades cuentan con un autogobierno. No sucede lo mismo con la parte en territorio francés, llamada Iparralde, formada por las provincias de Lapurdi, Zuberoa y Baja Navarra. De hecho, son parte de instituciones que abarcan un mayor territorio geográfico: el Departamento de los Pirineos Atlánticos que depende administrativamente de la Región de Aquitania.