 La biodiversidad se refiere esencialmente a todas las diferentes variedades y formas de vida. En ella se distinguen tres niveles: diversidad de los ecosistemas, de las especies y de los genes.
Diversidad significa riqueza. De entre los múltiples valores que ofrece la conservación de la diversidad biológica podemos destacar los siguientes:
- Valor ecológico. Manteniendo la diversidad biológica y el paisaje garantizamos que se mantengan las adaptaciones y especializaciones que se han seleccionado durante millones de años a un medio ambiente cambiante.
- Valor utilitario. Entre los múltiples usos que el ser humano obtiene de la biodiversidad destacan el consumo de especies de animales y plantas para la alimentación, las sustancias químicas extraibles de plantas y microorganismos para medicinas, productos forestales para la industria, etc.
- Valor recreativo y estético. El contacto directo con la naturaleza produce bienestar a los seres humanos. El mantenimiento de los recursos naturales y paisajísticos puede y debe ser utilizado para impulsar el desarrollo económico de muchas áreas rurales y turísticas.
- Valor patrimonial. La biodiversidad presenta un valor cultural, a través de las especies, razas y variedades asociadas con la historia del país, las propias de la agricultura y ganadería tradicionales, las que forman parte de la cultura gastronómica local, etc. En cuanto al paisaje, tiene importantes valores de identidad, culturales, simbólicos, religiosos e históricos.
- Valor científico. Todas las especies tienen un valor real o potencial para hacer avanzar el conocimiento que tenemos del mundo.
La diversidad biológica resulta perjudicada, por ejemplo, por:
- la canalización de los ríos y la destrucción de sus orillas;
- la contaminación de las aguas y el aire;
- la agricultura intensiva y el empleo de plaguicidas;
- la comercialización de especies silvestres;
- la introducción de especies exóticas;
- los incendios;
- la fragmentación y destrucción de hábitats, causada principalmente por la construcción de infraestructuras lineales y por la extensión de las ciudades y la industria;
- la creciente uniformidad y simplificación del paisaje agrícola (desaparición de setos y monte bajo);
- el drenaje de marismas y humedales;
- la extensión del fenómeno de urbanización dispersa.
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