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Huerto ecológico escolar
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El Instituto de Enseñanza Secundaria de Beurko (Barakaldo) puso en marcha durante el curso 1999–2000 un huerto escolar ecológico con fines educativos, en una parcela cercana al instituto. De esta manera, 44 alumnos y alumnas de 4º de Educación Secundaria Obligatoria, dentro de las áreas de Ciencias naturales y Tecnología, recuperaron un terreno de 400 m2, inactivo desde hacía años. Estos días, con el nuevo curso, las herramientas salen del almacén para empezar a poner el huerto al día.
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Era fin de curso, y la huerta del Instituto de Beurko se preparaba para pasar el verano. Las últimas labores antes de las vacaciones trataron de proteger lo plantado de las malas hierbas, y de que el suelo no perdiese toda su humedad. Por eso, en nuestra visita les encontramos cubriendo con paja la tierra de la huerta, con cuidado de no aplastar las plantas ya brotadas. Éste es uno de los métodos que la agricultura ecológica emplea para lograr un mayor rendimiento con intervenciones naturales, que no contaminen la tierra ni los alimentos que crecen en ella.
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El planteamiento del huerto se propuso desde el punto de vista de la agricultura ecológica desde el primer momento –señalaba Ana Iturrioz, una de las profesoras promotoras de esta actividad, actual responsable del proyecto Salud, Higiene y Nutrición–. Volvimos nuestra mirada a la agricultura más tradicional, en la búsqueda del equilibrio entre las necesidades humanas y las del medio natural.
En los huertos ecológicos se emplean los métodos y ritmos más naturales, las intervenciones menos agresivas, respetando las leyes que los rigen y que les han hecho perdurar hasta nuestros días. Buscamos las maneras de producir alimentos más sanos, sin contaminantes, pesticidas o herbicidas –añadía Ana–. Además, hemos tenido mucho cuidado en la procedencia de las semillas, para que no fuesen transgénicas. Las que no nos regalaban de algún caserío conocido, las lavábamos antes de plantarlas, por si tenían algún producto químico.
Planificar y actuar
Para poner en marcha el huerto recibieron una subvención del Ayuntamiento de Barakaldo y otra de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno Vasco, por ser un proyecto de innovación en educación ambiental.
El primer paso consistió en cuantificar los recursos y planificar los pasos a seguir. Para ello buscaron el asesoramiento del Centro de Asistencia e Investigación en Agricultura Ecológica y Medio Natural Areitz-Soroa (Galdames), que les preparó un estudio previo, a principios de curso. Su orientación fue fundamental, ya que definió la mejor zona para los semilleros, qué plantar en cada espacio, dónde fabricar el compost, etc., así como las directrices básicas para crear un huerto ecológico.
Y empezaron. Un grupo de trabajadores del Ayuntamiento de Barakaldo estuvo 10 días limpiando, desbrozando las zarzas y removiendo la tierra de una de las parcelas. En el resto colocamos cartones y paja para que se fueran descomponiendo, tal y como nos habían indicado en Areitz-Soroa –explicaba Ana–. El efecto fue mágico. Todos los seres vivos del suelo subían a la superficie buscando materia orgánica, aunque ésta fuera muy pobre. Con sus movimientos airearon la tierra poco a poco.
Para no pisar el suelo destinado al cultivo, criterio básico en la agricultura natural, acotaron cada subparcela con caminos interiores, de medio metro de ancho, por donde poder pisar sin afectar a las plantas en crecimiento. Asimismo, el alumnado de Beurko creó bancales, alternó cultivos, dejó una zona en barbecho, dio tiempo a la materia orgánica a descomponerse para enriquecer el suelo, potenció que la tierra se llenase de seres vivos que la oxigenasen y defendieran de parásitos... todos ellos, procedimientos habituales en los cultivos ecológicos.
Las temporadas
En otoño, seleccionaron las semillas y plantaron semilleros. Fue el momento de sembrar habas, acelgas, alcachofas, guisantes, zanahorias y fresas, antes de Navidad. En febrero les llegó el turno a las patatas y al maíz. Con la primavera comenzó la siembra y trasplante de lechugas y berzas. No todo lo plantado prosperó, pero lo germinado motivaba de sobra para continuar la labor.
Trabajaron individualmente y en grupos, de 16 y 8 alumnos y alumnas. Al mes acudían 2 o 3 veces a trabajar a la huerta, según las condiciones climatológicas. Ha habido mucha ilusión con el proyecto, con el hecho de salir de clase y realizar actividades en la huerta, y con las verduras y flores recogidas, comentaba Ana. Como corresponde a la temporada, vimos crecidas lechugas, fresas, berzas... y restos de habas, la cosecha más abundante. Los viernes recogían lo producido y se lo llevaban a sus casas para comer con sus familias, apuntó.
En torno al huerto se plantearon a lo largo del curso distintos proyectos didácticos relacionados con el conocimiento del medio natural y su funcionamiento. Profundizaron en el reconocimiento de las hortalizas, las épocas de siembra y trasplante, los cuidados y rotaciones durante el cultivo, la lucha contra las malas hierbas, las podas, la obtención de semillas, y los métodos biológicos para el control de plagas, entre otros muchos temas.
Asimismo estudiaron el suelo desde una perspectiva física, química y biológica: estructura, análisis de su contenido en materia orgánica o aire, existencia de fauna y su papel en los ciclos de la materia, creación de bicharios y terrarios para el control de plagas en los cultivos. Las mariquitas se comieron los pulgones, señalaba una alumna mientras arrancaba malas hierbas.
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Proyecto de compostaje
A finales de año, alumnos y alumnas trajeron de sus casas una bolsa con pellejos de fruta, cáscaras de huevo, restos de comida...Preparamos un cilindro con una malla y alternamos una capa de tierra, cenizas y madera, con otra de basura orgánica, y acabamos con un manto de paja protectora –relataba Ana–. La regla básica para obtener un buen montón de compost es evitar el apelmazamiento y el exceso de humedad. Este nuevo curso van a retomar la elaboración de compost e, incluso, van a comercializarlo para autofinanciar el huerto.
Las labores de la huerta continuaron en clase, una vez guardadas horquillas, azadas, mangueras y guantes. Crearon un trabajo escrito, tipo diario, en el que apuntaron las cosas que iban realizando; identificaron las plantas y sus características botánicas; conocieron el ciclo de la materia, los descomponedores, el reciclaje de la basura, y el proceso de la fotosíntesis. Asimismo, analizaron los ecosistemas y la huerta, los animales, los árboles, la basura… e investigaron en el laboratorio con microscopios las células de las plantas, órganos, bacterias... Además, los temas de debate fueron numerosos, como la recogida de basura, los excrementos de los perros en la ciudad, o el uso de fertilizantes y herbicidas.
Con la puesta en marcha del huerto ecológico, el I.E.S. de Beurko cumplió el curso pasado un interesante objetivo educacional en materia de medio ambiente: el de intentar conjugar las necesidades humanas con las del medio natural. Por otro lado, logró adecentar y mantener una parcela abandonada a las zarzas, que ahora embellece el entorno del instituto.
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| TAMBIÉN HAN TRABAJADO SOBRE LA ALIMENTACIÓN |
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¡Un invernadero!,
gracias al apoyo de AMPA
113 alumnos y alumnas del C.E.P. AITXURI de Zegama (Gipuzkoa), de Educación Infantil y Primaria, participaron en un proyecto de huerta escolar el pasado curso 1999-2000. Esta actividad se realizó dentro del horario escolar, en la asignatura Conocimiento del medio natural y social, con la ayuda de una subvención del Gobierno Vasco.
Hace tres cursos que comenzaron a preparar su huerto en un terreno que les cedieron cerca de la escuela. La lluvia y el frío les impedían en ocasiones trabajar la tierra como querían, por lo que este año se animaron a comprar, construir y levantar un invernadero, con la ayuda de la Asociación de Padres y Madres. La participación de padres y madres, especialmente la de dos de ellas, ha sido fundamental –señalan Mila Alustiza y Rosa M. Berasategui, profesoras del centro–. Son ellas las que planifican y coordinan el proyecto con el profesorado.
Por grupos, con la ayuda de profesores y familias, el alumnado preparó la tierra, mezcló el estiércol y plantó semillas de flores, berenjenas, tomates, lechugas, cebollas, puerros y pimientos. Cada planta era marcada con un pequeño cartel que recordaba su nombre, uso, etc. Cuando llegó el momento, las trasplantaron, cuidaron de los manzanos, perales y nogales... y recogieron verduras y frutos para comer en casa.
En clase, completaron estas actividades prácticas con debates sobre la alimentación. De esta forma, analizaron la importancia de los productos naturales de la huerta en la salud y organizaron una exposición sobre la huerta en la entrada del centro.
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La salud también está en lo dulce
Desde hace seis años el CEP Kueto de Sestao (Bizkaia) mantiene activo un taller de alimentación, dentro del programa de actividades complementarias y extraescolares. En esta actividad opcional participaron voluntariamente 90 alumnos y alumnas de todos los ciclos de Educación Primaria durante el curso 1999-2000. De forma trimestral, un día por semana, pasaron por la cocina que posee el centro para elaborar recetas de lo más sugerente, fundamentalmente repostería.
De la mano de bizcochos, magdalenas y tortas de naranja tratamos de transmitirles el gusto por la cocina y darles cierta autonomía en este terreno –relata Rosalina Peña, profesora responsable de esta actividad– Al mismo tiempo se les da a conocer una alimentación sana, con ingredientes naturales, alejados de lo industrial, de las meriendas empaquetadas... y, además, dulce.
Lo cocinado se comía en clase, se lo llevaban a casa o se vendía al profesorado más goloso para autofinanciar el taller. Para poner en práctica esta idea sólo se necesita una cocina con horno y motivación, apunta Rosalina, animando a imitar su ejemplo.
Como todos los años, vendieron en el rastrillo de fin de curso sus delicias y algunos recetarios que editaron, junto a manualidades elaboradas en otros talleres, regalos creados a partir de materiales de desecho... Los beneficios los destinaron a apoyar proyectos de apoyo al desarrollo, que tiene en marcha la ONG Médicos Sin Fronteras.
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Desayuno escolar, sano y equilibrado
Este es el quinto año que el comedor del Colegio Público de San Francisco de Bilbao se utiliza, en horario extraescolar, para dotar a la comunidad educativa de un servicio de acogida dentro del campo de la nutrición y la higiene. Muchos alumnos y alumnas asisten voluntariamente a desayunar, ya que en sus casas no lo hacen o no consumen los alimentos adecuados, señala Itziar Basurto Larrañaga, actual responsable del proyecto de Salud e Higiene y Nutrición.
Este centro está ubicado en un barrio con población escolar desfavorecida socioeconómicamente, con carencias en el ámbito de la nutrición, salud e higiene. Niños y niñas, que no tomaban fruta ni leche, disfrutan del desayuno escolar viendo que es algo bueno. Además se lo pasan bien, hablan entre ellos, y tienen un ratito de tranquilidad que les ayuda a despertar su interés por la primera comida del día. Y madres y padres han podido comprobar que un desayuno no tiene que ser caro ni difícil de preparar, prosigue.
A partir de las 8:00 empiezan a llegar los alumnos y alumnas de Educación Primaria que desean tomarse un completo desayuno con galletas, fruta y leche chocolateada. El timbre de las 9:00 les dirige a sus clases, para que entren en el comedor sus compañeros y compañeras de Educación Infantil. Estos últimos desayunan obligatoriamente todos los días del curso.
Nuestro objetivo es mejorar los hábitos alimenticios y eliminar, en lo posible, los insanos. También hemos conseguido que no traigan bollería industrial para el recreo, permitiendo sólo las bocadillos y la fruta, añade Itziar.
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Comer en familia lo cultivado
Decidimos poner en marcha este proyecto para tratar en clase el tema de la alimentación, desde el punto de vista de la creación y cuidado de un huerto –recuerda Eduardo Tormo, profesor del C.E.P. SAN JUAN de Alegia (Gipuzkoa)–. Durante el curso pasado, 96 de nuestros alumnos y alumnas apreciaron directamente la cadena alimenticia desde sus orígenes en la tierra.
De doce en doce, cuidaron la huerta instalada cerca del centro, dedicando cada grupo hora y media a la semana. Paralelamente, en el aula elaboraron fichas que les sirvieron de orientación sobre minerales y vitaminas; y debatieron la función de la comida, cómo cultivar los alimentos, cómo combinarlos, cuánto hay que comer, etc.
En su momento, el alumnado se llevó a casa guisantes, alcachofas…, las verduras y frutos recolectados en la huerta. Prepararon en sus casas varios menús con sus familias, con los productos que iban creciendo cada temporada en la huerta –añade Eduardo–, valorando las cantidades y calidades de los alimentos, el equilibrio entre minerales y vitaminas necesarias para confeccionar un menú sano, etc.
Cada alumno/a realizó un dibujo de lo cocinado, que llevó al aula firmado y comentado por sus padres, con objeto de implicar y extender a toda la familia sus conocimientos, y trasladar la importancia de responsabilizarse en la alimentación.

| OTRAS EXPERIENCIAS |
| CENTRO |
LOCALIDAD |
PROVINCIA |
RESPONSABLE |
| CEP Dunboa-Sta. Elena LHI |
Irun |
Gipuzkoa |
M. Socorro Ferrero |
| CEP Iturzaeta LHI |
Getaria |
Gipuzkoa |
Encarna Urzaiz |
| CEP Langile Ikastola LH |
Hernani |
Gipuzkoa |
Mikel Eziza |
| CEP Maestro Zubeldia LHI |
Portugalete |
Bizkaia |
Iñaki Cabezas |
| CEP San Lorenzo LHI |
Ermua |
Bizkaia |
Arantza Guenetxea |
| Colegio Bizkaia |
Sondika |
Bizkaia |
Arturo Quevedo |
| Colegio El Ave María |
Bilbao |
Bizkaia |
Ernesto Domínguez |
| CP Kanpanzar Ikastola IP |
Portugalete |
Bizkaia |
Jerusalen Rodríguez |
| Pagasarribide HI |
Bilbao |
Bizkaia |
Inés Rodríguez |
| Sdad. Coop. Ens. Colegio Vizcaya |
Zamudio |
Bizkaia |
Miguel Ángel Moral |
| Ume-zaintza Ikastola |
Arrasate |
Gipuzkoa |
Arantza Lejarraga |
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| Fecha de la última modificación: 11/12/2004 |
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