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2. Introducción
En nuestro desarrollo como personas, la relación continuada con los otros, con la cultura y las costumbres de nuestro entorno hacen que poco a poco vayamos formando un pensamiento propio, dándonos cuenta de la capacidad de generar ideas o de tomarlas de otros y hacerlas nuestras, lo que nos lleva a actuar del modo que nos parece más correcto en cada momento.Es entonces cuando sentimos que somos dueños de nuestros pensamientos y de nuestros actos.
Esta madurez del pensamiento nos hace capaces de expresar cualquier acto voluntario que sea trascendente hacia uno mismo o hacia los demás.
En el ejercicio de esta madurez es donde tienen cabida lasVoluntades Anticipadas (VA) como una expresión más de las múltiples opciones que adoptamos a lo largo de nuestra vida.A diferencia de otras, esta opción tiene una especial trascendencia por estar referida a aquello que desearíamos para nosotros mismos en aquellas situaciones extremas en las que no estemos en condiciones de expresar y ejercer nuestra voluntad.
Con el Documento de Voluntades Anticipadas (DVA) se trata de allanar un camino en beneficio de quien lo firma. Así, no podemos admitir que nadie obre contra la voluntad de quien en su día dejó claro cómo, dónde y cuándo le gustaría que le tratasen llegado ese momento determinado.
La trascendencia de la planificación de cuidados y la redacción de Documentos de Voluntades Anticipadas recomienda realizar una reflexión sobre sus objetivos, requisitos, límites, formas y consecuencias. Esta guía pretende contribuir a esta reflexión, divulgar su conocimiento y fomentar su aplicación, tanto entre los ciudadanos como entre los profesionales de la salud y del derecho.
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