CONCLUSIONES
1.- Euskadi, a lo largo de
las dos últimas décadas, ha acometido una profunda
transformación del modelo de desarrollo económico
heredado de la época de la dictadura. Un modelo caracteriza-do
por un tejido productivo orientado al mercado interior, escasamente
diversificado y con graves carencias tecnológicas.
Las dos principales claves explicativas de esta transformación
exitosa han sido, por un lado, la apertura al exterior y la
integración en el mercado europeo y, por otro, la recuperación
del autogobierno que ha permitido desarrollar un amplio abanico
de políticas públicas por parte de las Instituciones
vascas.
El resultado más evidente de esa transformación
se puede sintetizar en el crecimiento del Producto Interior
Bruto per cápita, que prácticamente se ha duplicado
entre 1980 y 2002. De tal forma, que la renta de un ciudadano
o una ciudadana vasca se ha situado en el 105% de la media europea,
frente a sólo un 89% en 1980.
2.- En este proceso de
transformación económica y de aumento del bienestar
se pueden distinguir tres grandes períodos, que guardan
un cierto paralelismo con el avance del autogobierno.
Un primer período de reestructuración, que transcurrió
entre 1981 y 1988, en el que la prioridad fue la promoción
económica, la modernización del tejido productivo
y la mejora de las infraes-tructuras, gracias a la recuperación
del autogobierno que se produjo en la primera mitad de la
década de los 80.
Un segundo período, de reasignación, que transcurre
entre 1989 y 1998, en el que se estanca el desarrollo del
autogobierno. En consecuencia, es preciso recurrir al endeudamiento
y a una polí-tica de reasignación para consolidar
el gasto social derivado de la implantación de políticas
más avanzadas, fundamentalmente en los ámbitos
de la Sanidad y la Educación, sin detrimento de las
inversiones de capital.
Un tercer y último período, de consolidación
fiscal, que transcurre desde 1998 hasta el presente, en el
que no sólo sigue sin producirse ningún avance
significativo en materia de autogobierno, sino que además
se desarrolla un proceso de involución autonómica.
En este período, el menor peso específico de
la deuda y la eficiencia en la utilización de los recursos
internos permite una mejora de las políticas sociales,
que se traduce en un aumento porcentual de los gastos relativos
a asistencia y bienestar social, ordenación del territorio,
vivienda y medio ambiente.
En definitiva, podríamos decir que en materia de profundización
del autogobierno se han perdido los tres últimos lustros,
a pesar de las reiteradas exigencias políticas e institucionales
a la Administración Central para que se transfieran
en su totalidad las competencias que contemplaba en 1979 el
Estatuto de Gernika.
3.- A pesar de este estancamiento
competencial, las políticas públi-cas institucionales
y un sector empresarial dinámico han seguido exprimiendo
las ventajas del autogobierno para consolidar el proceso de
crecimiento.
Pero, en la actualidad, y tras casi 25 años de autonomía,
se abre un período de incertidumbre en el que los márgenes
de actuación de las Instituciones vascas se estrechan
y se limita nuestra capacidad de actuación para dar
respuesta al nuevo escenario europeo e internacional.
La economía vasca se enfrenta ante importantes amenazas
como el inminente proceso de ampliación de la Unión
Europea. Hay que tener en cuenta que los países de
la Europa del Este que están a punto de incorporarse,
disponen de una fuerza laboral con una buena cualificación
técnica y unos bajísimos costes laborales relativos,
en torno a una décima parte de la media europea ac-tual
, lo que representa un creciente desafío para nuestro
futuro económico.
Nuestra gran oportunidad consiste en responder a este desafío
adaptándonos rápidamente al nuevo Modelo Económico
que está emergiendo en el ámbito europeo e internacional.
Para ello, es preciso y urgente acelerar una segunda transformación
econó-mica de Euskadi.
4.- Los ejes que Euskadi
debe adaptarse al Nuevo Modelo Económico que se está
perfilando son:
- Construir la sociedad de la información
y el conocimiento
- Ser un referente europeo de la investigación y la
tecnología.
- Impulsar la calidad total como filosofía de gestión
integral de las empresas.
Para ello, es preciso abordar urgentemente la segunda transformación
económica de Euskadi sobre los siguientes pilares:
- La educación y la formación permanente.
- La investigación, el desarrollo y la calidad
- La potenciación de nuestra localización
física y nuestra articulación económica
en el eje europeo.
- La construcción de un espacio de solidaridad social
que garantice la protección social y aumente el bienestar
de todas las personas.
La estrategia de congelación de competencias y la
política de involución autonómica, han
acelerado el agotamiento del Estatu-to de Gernika.
El actual marco de autogobierno se encuentra en una encrucijada,
y lo que es más preocupante aún, la estrategia
seguida por el Gobierno Central ha “atenazado” las propias
potencialidades del Estatuto, poniendo gravemente en peligro
la competitividad de nuestro tejido económico y horadando
profundamente los pilares sobre los que se debe asentar la
segunda transformación de Euskadi.
5.- En lo que respecta al
primero de los pilares, es decir, la educación y la
formación, Euskadi presenta unos ratios mejores que
la media del Estado español. No obstante, si aspiramos
a ocupar puestos de excelencia, debemos situarnos entre los
mejores, tanto en coste como en calidad y resultados del sistema
educativo.
Esta es la previsión que se recoge en el espíritu
del artículo 16 del Estatuto de Gernika y que ha sido
cercenado por toda una legislación restrictiva y uniformizadora,
como la LOGSE, la Ley de Calidad, la Ley Orgánica de
Universidades y la ley Orgánica de Formación
Profesional.
Todos estos instrumentos normativos encorsetan la capacidad
de la Comunidad Vasca para desarrollar una política
educativa “pegada al terreno”, que nos permita adaptarnos
a los nuevos requisitos de la sociedad del conocimiento. De
nuevo, el Estado legisla tarde y en la dirección equivocada,
condenando al sistema educativo vasco a ser un mero gestor
de la planificación y ordenación educativa realizada
desde Madrid y alejada de las necesidades de nuestro sistema
productivo.
Un ejemplo paradigmático de este panorama se refleja
en el proceso de “renacionalización” de la Formación
Profesional, bajo el pretexto de que los fondos de las cuotas
de los trabajadores vascos son parte de la caja única
de la Seguridad Social, y ello a pesar de que el Tribunal
Constitucional ha establecido claramen-te que las cuotas de
formación no forman parte de los recursos de la seguridad
social. A esta lamentable situación hay que aña-dir
la confusión en el ámbito de la financiación
de la formación continua, y la negativa, en los últimos
años, de la Administra-ción Central a financiar
las actividades de la Fundación Hobetuz, por mera discrecionalidad
política.
El resultado es que las limitaciones impuestas al desarrollo
de una política propia en materia de educación
y de formación profesional constituyen una pesada rémora
para abordar una segunda transformación económica
de Euskadi, basada en las personas y en la economía
del conocimiento.
6.- En cuanto al segundo
de los pilares, es decir, la investigación y desarrollo,
se puede afirmar que el camino recorrido gracias al esfuerzo
endógeno de las empresas e Instituciones Vascas ha
sido admirable, pasando de 0,1% del PIB en 1980 al 1,5% del
PIB a finales del año 2001.
No obstante, este esfuerzo ha estado lastrado por el bloqueo
del Estado a la transferencia de la investigación científica
y técnica, a pesar de estar contemplada expresamente
en el Estatuto de Gernika. Esta decisión política
unilateral del Gobierno español se ha traducido en
una pérdida de más de 800 millones de euros
dedicados a investigación en Euskadi sólo en
la última década. Es decir, se está minando
a conciencia uno de los pilares básicos de la competitividad
presente y futura de la economía vasca.
7.- En relación con
el tercer pilar, la potenciación de Euskadi como ciudad-región
europea, es necesario afirmar que la concurrencia de actuaciones
entre las Instituciones Vascas y el Estado, o bien la injerencia
directa de la Administración del Estado en competencias
exclusivas vascas, provoca grandes dificultades para apuntalar
este tercer pilar a través de una gestión integral
del sistema de transportes.
Así por ejemplo, en materia de carreteras, y concretamente
en las vías de alta capacidad que articulan el territorio,
se da la paradoja de que la gestión se halla dividida
entre diversas administraciones. Esta situación ha
sido provocada por una de las decisiones más injustas
y decepcionantes de las que haya podido emitir el Tribunal
Constitucional, que en su sentencia del 18 de junio de 1998
establece que las carreteras incluídas en la red del
Estado mediante Ley, quedan excluídas del ámbito
de las competencias forales, lo que supone, impedir cualquier
posibilidad de gestión conjunta de las mismas.
En materia de ferrocarriles, se han perdido dos décadas
en la construcción de una nueva línea de alta
velocidad que nos hubiera permitido acceder a la red europea
de alta velocidad y ofrecer una salida al transporte de mercancías
de los Puertos de Bilbao y Pasajes. Además, la falta
de traspaso de los servicios intracomunitarios del Bilbao
metropolitano ha dificultado su integración y revitalización.
En el caso de puertos y aeropuertos, en contra de toda lógica
y de espaldas a los usos y costumbres que imperan en la unión
europea, el Estado español se reserva la competencia
exclusiva de los mismos por el artículo 149.1.20 de
la Constitución, manteniendo la negativa a traspasar
su gestión a la Comunidad Vasca, a pesar de que el
modelo de planificación centralizada desde Madrid se
ha demostrado totalmente inconsistente e ineficaz.
El transporte debe gestionarse como sistema en el marco de
la estrategia global de Euskadi. Este es el desafío
al que da res-puesta el Plan Director del Transporte Sostenible,
cuya implantación va a verse dificultada por las insuficiencias
del marco ac-tual.
8.- La construcción
de Euskadi como ciudad global exige, además de potenciar
su articulación infraestructural, potenciar su articulación
económica.
En este sentido, la capacidad de regular la actividad económica,
de ordenar el funcionamiento del sistema financiero, de fomentar
los sectores productivos, de disponer de un marco autónomo
de relaciones laborales y de establecer una política
fiscal y presupuestaria propia, constituyen elementos fundamentales
para consolidar una verdadera plataforma para el desarrollo
de bienes y servicios de valor añadido que constituya
un núcleo de refe-rencia en el eje atlántico
europeo.
Las cortapisas, dificultades, condicionantes y barreras establecidas
por la Administración Central en las citadas materias
a lo largo de estos años han sido más que evidentes.
No cabe sino recordar ejemplos tan significativos como la
reciente Ley de Cajas del Gobierno español, que ha
convertido en papel mojado nuestra competencia exclusiva en
materia de Cajas de Ahorro. En esta misma línea, las
competencias sobre banca y seguros, a que hace referencia
el artículo 112 a) del Estatuto, son inexistentes,
incluso en términos de pura ejecución. Se ha
burlado la competencia en materia de crédito oficial.
Se ha negado la participación de las Instituciones
vascas en el sector público estatal de la Comunidad
Autónoma, a pesar de la previsión del artículo
12.7 del Estatuto. Se ha impedido el desarrollo de un marco
propio de relaciones laborales, incorporándose un sistema
de relaciones laborales que responde a la representación
de los agentes económicos y sociales de todo el Estado,
muchas veces de forma contradictoria con la representatividad
y la capacidad de negociación en el ámbito vasco.
Por su parte, el propio Con-cierto Económico ha sufrido
también los efectos de la política de vaciamiento
de competencias que ha seguido el Gobierno Central con Euskadi.
El proceso de judicialización de la política
fiscal, la falta de participación de las Instituciones
vascas en la toma de decisiones de la Unión Europea
en materia fiscal, y los límites a la autonomía
financiera que supone el principio de igual presión
fiscal, así como la normativa sobre estabilidad presupuestaria,
establecen unas barreras que hacen vulnerable al Concierto
Económico y le impiden desplegar todas sus potencialidades
como instrumento de política económica y de
solidaridad social.
En definitiva, el tercer pilar sobre el que construir una
Euskadi articulada económicamente y con capacidad para
convertirse en un polo de atracción y de referencia
en el eje europeo, ha sido totalmente mediatizado por una
política dirigida a recuperar la centralidad de Madrid
como núcleo de negocios de todo el Estado español
en el que se concentran las decisiones de inversión,
tanto estatales como extranjeras. Madrid, apoyada en la concentración
de los órganos administrativos del Estado y especialmente
en la concentración de los servicios avanzados de órbita
administrativa, como los órganos de regulación
económica y de investigación, además
de en la permanencia de una concepción radial del desarrollo,
ha concentrado el 67% de todas las inversiones extranjeras
brutas efectivas en empresas españolas no cotizadas
en el período 1993-2002.
9.- El cuarto pilar, el
que se refiere a la mejora de la protección social,
constituye el objetivo resultante de todo sistema económico.
No hay crecimiento económico sin solidaridad y no hay
solidaridad sin crecimiento económico. El desarrollo
de un sistema de solidaridad social que garantice la atención
a las ciudadanas y ciudadanos menos favorecidos representa,
por tanto, el vértice de referencia de la segunda transformación
económica de Euskadi.
Este cuarto pilar ha recibido un impulso notable en Euskadi,
so-bre todo de la mano de aquellas políticas de protección
social gestionadas por las Instituciones Vascas, concretamente
en materia de familia, vivienda, inmigración y lucha
contra la pobreza. Solamente a título de ejemplo cabría
destacar la elevación de la renta básica desde
el 53% del salario mínimo en 1998 hasta el 81% en el
2003.
No obstante, la política vasca de protección
social necesita un impulso decisivo para acercarse a los parámetros
europeos y ese impulso sólo puede venir de la gestión
integrada de todos los ámbitos relacionados con la
solidaridad social, el refuerzo de la previsión social
complementaria, y el desarrollo en exclusiva de la competencia
global en materia de asistencia social.
En todas y cada una de estas dimensiones, la Administración
Central, simplemente ha hecho caso omiso de las propias previ-siones
estatutarias “La Comunidad Autónoma asumirá
la gestión del régimen económico de la
seguridad social…”, o bien ha ido poniendo “palos en las ruedas”
de las competencias asumidas, caso, por ejemplo, de las leyes
de ordenación del seguro, la legislación abusiva
sobre Planes y Fondos de Pensiones…etc.
El resultado de esta concurrencia de actuaciones y las limitaciones
añadidas por la utilización abusiva de leyes
básicas, ha configurado en Euskadi un modelo de protección
social ineficaz y fraccionado. De tal forma que las mismas
personas, a medida que transitan por diferentes situaciones,
se hacen acreedoras de prestaciones diversas –pensiones no
contributivas, subsidio de desempleo, renta básica,
complementos de mínimos, etc… , que tienen que gestionar
ante administraciones distintas, la vasca y la española,
lo cual entraña una falta de eficacia en la prestación
de servicios y una notable pérdida de bienestar para
toda la so-ciedad vasca.
10.- La evidencia de las
limitaciones y dificultades de funcionamiento del actual Estatuto,
desde la perspectiva del sistema económico es abrumadora.
No sólo desde un punto de vista cuantitativo por la
falta de cumplimiento del mismo y por la expropiación
de competencias a través de leyes básicas y
de sentencias del Tribunal Constitucional , sino, sobre todo,
desde un punto de vista cualitativo, porque se ha tejido en
torno al mismo una “tela de araña” legal y jurisprudencial
que ha encorsetado su interpretación, impide su desarrollo
y anula sus potencialidades. De tal forma que el Estatuto
de Gernika ha quedado desfigurado y sumido en la indefensión
jurídica y lo que en su día se constituyó
como un pacto entre dos partes, se ha configurado como un
instrumento al albur del capricho del Gobierno Central de
turno.
Evidentemente, es cierto que el actual marco de autogobierno
permite a las Instituciones vascas mejorar la utilización
de los recursos disponibles mediante la reasignación
de las prioridades en los gastos e inversiones públicas.
Pero, no es menos cierto, que para afrontar los retos de futuro
Euskadi necesita disponer de nuevos instrumentos, de mayores
capacidades de autogobierno y, sobre todo, de un nuevo marco
de relación con el Estado que garantice la seguridad
jurídica para ambas partes y no esté sujeto
a la interpretación unilateral de su contenido.
11.- La necesidad de un
nuevo marco de autogobierno, no es, en de-finitiva, un capricho
político ni tampoco un elemento de confrontación
ideológica. La Propuesta de un Nuevo Estatuto se configu-ra
como una necesidad imperiosa para sanear, apuntalar, conso-lidar
y desarrollar los pilares que van a permitir la segunda transformación
económica de Euskadi, es decir,
- la educación y la formación permanente
de las personas.
- la investigación, el desarrollo y la calidad.
- la localización física y económica
de Euskadi
- la solidaridad y el bienestar social
La Propuesta del Nuevo Estatuto constituye una respuesta
adecuada para construir un nuevo espacio económico
de crecimiento y solidaridad sobre los pilares que configuran
el Nuevo Modelo Económico del siglo XXI.
12.- El desarrollo de esta
segunda transformación económica de Euskadi
se realiza respetando los aspectos básicos que configuran
la unidad de mercado en el ámbito estatal. Para ello,
en el Nuevo Estatuto se atribuyen una serie de competencias
exclusivas al Estado (artículo 45); se consolida la
continuidad del sistema de Concierto y se garantiza la libertad
de circulación y establecimiento de las personas, bienes,
capitales y servicios, sin menoscabo de la competencia empresarial
(artículo 55). Asimismo, se establecen mecanismos de
coordinación y colaboración, tanto en las políticas
presupuestarias y financieras como en el mercado laboral y
en el régimen de seguridad social. De esta forma, se
garantiza la unidad de mercado, las relaciones mercantiles
y comerciales y la movilidad de los factores productivos,
bajo un marco normativo común, sin perjuicio de la
singularidad y la exclusividad de las políticas públicas
atribuidas a las Instituciones Vascas.
13.- A partir de esta
constatación, en el Nuevo Estatuto Político
se apuntalan los siguientes pilares:
a) La educación y la formación
de las personas, a través de la competencia exclusiva
de todas las políticas educativas y culturales, integrando
todas las dimensiones de la formación: enseñanza
en todos sus niveles y formación profesional, reglada,
ocupacional y continua (artículo 47).
b) La competencia exclusiva en el conjunto de políticas
económicas sectoriales y en la regulación
y ordenación de la actividad económica y financiera
(artículos 49, 56 y 57), que incluyen específicamente
las políticas de investigación científica
y técnica, las nuevas tecnologías relacionadas
con la sociedad de la información y el conocimiento,
así como las telecomunicaciones, además de
ampliar la capacidad de ordenación económica
de los sectores industriales y la regulación del
merca-do y la competencia.
Este conjunto de políticas permitirán, no
sólo potenciar el pilar de la investigación
y el conocimiento, sino también consolidar a Euskadi
como ciudad-región global desde el punto de vista
económico.
c) La capacidad de definir y ejecutar una política
integral de los recursos naturales y de infraestructuras
de transporte y comunicaciones en todas sus modalidades,
(artículos 50 y 51), que permitirá potenciar
la localización física y la regeneración
medioambiental, como uno de los factores esenciales para
convertir a la Comunidad Vasca en una localización
referencial en el conjunto de ciudades-región europeas.
d) La atribución a Euskadi de todas las potestades
y funciones necesarias para el establecimiento y regulación
de un ámbito sociolaboral propio, sin perjuicio de
la colaboración y cooperación con el ámbito
estatal y europeo (artículo 53). Ello posibilitará
una mayor adaptación de la negociación colectiva
y la representatividad de los agentes económicos
y sociales a nuestra realidad social, facilitando el diálogo
social en Euskadi. Porque, el acuerdo y el diálogo
social entre los sindicatos y las empresas vascas es uno
de los elementos fundamentales para impulsar, de común
acuerdo, un Nuevo Modelo Económico que tome en consideración
los diferentes aspectos e intereses de toda la sociedad
vasca: crecimiento, productividad, estabilidad laboral,
política salarial, solidaridad, participación
y previsión social.
e) Una política fiscal y tributaria que garantice
los principios de potestad tributaria y autonomía
financiera, así como los mecanismos de coordinación
con el Estado (artículos 58, 59, 60, 61 y 62).
En este sentido, corresponde a Euskadi definir, regular
y gestionar sus propios presupuestos y su propia política
fiscal y financiera para hacer frente a las demandas y exigencias
del modelo de desarrollo sostenible del que los vascos deseamos
disponer.
Asimismo se clarifica la contribución de los vascos
para sufragar las cargas generales del Estado mediante la
aportación de un cupo global en el marco del Concierto
Económico (artículo 60.3)
f) El desarrollo de una verdadera política integrada
de protección social y de solidaridad, en la que
se contemplan las políticas sociales y sanitarias
(artículo 48) y las propias políticas de protección
social (artículo 54), incluída la atribución
a los poderes públicos vascos del régimen
público de seguridad social que garantice a todos
los ciudadanos y ciudadanas vascas la asistencia y las prestaciones
sociales suficientes ante situaciones de necesidad, presentes
y futuras. Todo ello a través de un presupuesto propio
en materia de seguridad social y del establecimiento de
un mecanismo de participación financiera con el Estado,
de tal forma que queden garantizados los principios de solidaridad
y no discriminación con los ciudadanos y ciudadanas
del conjunto del Estado.
La asunción por parte de las Instituciones Vascas
de todas las dimensiones de la política de protección
social permitirá la supe-ración de la fragmentación
actual –renta básica, pensiones, desempleo, subsidios,
previsiones no contributivas… etc y podre-mos desarrollar
una política integral de bienestar que evite las actuales
disfunciones y posibilite alcanzar la convergencia con Europa,
también en materia de gastos de protección social
por habitante, todo ello sin perjuicio de la solidaridad con
el resto del Estado.
14.- Conclusión final:
La Propuesta del Nuevo Estatuto Político representa,
en sus rasgos generales y específicos, una respuesta
clara y positiva a las insuficiencias y al bloqueo económico
del actual marco institucional. Euskadi necesita disponer
de los instrumentos de autogobierno precisos para acometer
una segunda transformación económica que potencie
nuestro crecimiento y aumente el bienestar de los ciudadanos
y ciudadanas vascas. Nuestro futuro está en juego y
la mejor respuesta posible a ese desafío es profundizar
en nuestro autogobierno a través de un nuevo Estatuto
Político que abra un nuevo marco de rela-ción
política y económica con el Estado español.
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