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Recibir el nuevo año es una nueva ilusión, un momento entrañable que tengo el honor y el privilegio de poder compartir esta noche con vosotros.
Una sociedad como la vasca, tan sometida al debate y al ritmo trepidante y vertiginoso, necesita de estos momentos porque nos ayudan a descubrir que, más allá de las diferencias políticas e ideológicas, y por encima de ellas, están las personas.
Personas de carne y hueso, vascos y vascas que compartimos el mismo sol y la misma lluvia, que buscamos la paz y la convivencia, y que queremos caminar juntos en la búsqueda de soluciones a los problema de nuestra sociedad.
Estamos a punto de finalizar un año especialmente significativo. Estoy convencido de que el 2002 no ha sido un año más. Va a marcar un antes y un después en el largo, y a veces doloroso, recorrido que viene realizando la sociedad vasca en su afán por alcanzar la Paz.
Es cierto que llevamos 10 años creciendo por encima de las
economías de nuestro entorno; por encima de Europa, de Francia,
de España, de Alemania, de Italia, del Reino Unido. Que hemos
conseguido reducir nuestros, aún elevados, índices de desempleo.
Que hemos avanzado en la construcción de una sociedad más
justa y solidaria… pero nos falta la Paz.
Hemos crecido, hemos avanzado, hemos progresado, tenemos un buen nivel de vida … pero nos falta la Paz.
La constatación de esta realidad, a veces nos puede inducir a dejarnos llevar por la desilusión de quien persigue un objetivo que parece inalcanzable, pero, tengo la convicción de que hoy estamos más cerca de erradicar la violencia de nuestras vidas.
La sociedad vasca, el pasado día 22 en las calles de Bilbao, nos ha vuelto a dar muestras de que no va a descansar hasta encontrar la Paz. Ha sido el Pueblo Vasco, el que, de nuevo, se ha puesto al frente y le ha exigido, de forma clara e inequívoca a ETA, que desaparezca de nuestras vidas, de una vez y para siempre.
La sociedad vasca va a decidir en paz y libertad. ETA Kanpora. ETA sobra y estorba, mancha la imagen de nuestro Pueblo, un pueblo pacífico y trabajador.
La sociedad vasca, en un ejemplo de civismo y de madurez democrática, sabe que ilegalizar las ideas no nos acerca sino que nos alega de la PAZ y no le pide a nadie que renuncie a sus ideas y a sus proyectos políticos, sino que los defienda por vías pacíficas y democráticas. Esa es la lección, ese es el camino, que entre todos tenemos que recorrer.
Todos los problemas tienen solución. También los nuestros. Eso si, sólo las personas y los pueblos que confían en sí mismos y creen firmemente en la existencia de una salida, acaban encontrándola. Y nosotros la vamos a encontrar, más pronto que tarde.
He dicho en más de una ocasión que mi objetivo prioritario y el del Gobierno que presido, es ofrecer soluciones a la sociedad vasca.
Como Lehendakari, no voy a descansar mientras haya una sola persona en nuestra sociedad que sufra la violencia, la persecución y la falta de libertad, y no voy a desmayar ni un solo día en la búsqueda de soluciones para lograr un marco de convivencia que nos permita ampliar los consensos actualmente existentes y obtener la normalización política que aún no hemos alcanzado en la sociedad vasca.
Es tiempo de Paz. Es tiempo de diálogo. Es tiempo de soluciones.
Con este ánimo y este objetivo, he presentado ante el Parlamento Vasco una propuesta para la convivencia, una Iniciativa abierta a la participación de todos y cada uno de los vascos y de las vascas, para que, entre todos, seamos capaces de encontrar un camino de solución. Un nuevo marco de relación amable de Euskadi con España, basado en el respeto mutuo y en el derecho de los vascos y vascas a decidir nuestro propio futuro.
No pretendo, con ello, cercenar o descalificar otras propuestas y otros caminos. Quien tenga propuestas que las haga, pero es tiempo ya de que abordemos el debate sobre nuestro futuro, con tolerancia, flexibilidad y apertura a todas las ideas.
Quiero que sepáis que voy a impulsar decididamente este debate, y que producto de él presentaré este próximo año un proyecto de solución ante el Parlamento Vasco, para que posteriormente sea sometido en ausencia de violencia, a la ratificación por todos vosotros y vosotras.
Sinceramente, considero que los representantes políticos e institucionales tenemos una asignatura pendiente con la sociedad vasca. Debemos estar a la altura de las circunstancias y demostrar que, más allá de los insultos y las descalificaciones, somos capaces de profundizar en el diálogo y en el respeto mutuo, para alcanzar acuerdos y arreglar los problemas.
Hoy, cuando en el mundo desgraciadamente se vuelven a escuchar tambores de guerra, nuestro Pueblo, que rechaza la guerra y a quienes incitan a ella, porque las guerras no resuelven nada, y que ha sufrido durante tanto tiempo la sinrazón y la barbarie de la violencia, tiene que ser capaz de elevar su voz para reivindicar el dialogo, el amor, la ternura y el respeto democrático como los instrumentos más eficaces para resolver los conflictos de convivencia.
Por eso, ahora más que nunca, tenemos que tener un recuerdo muy especial para aquellos que en cualquier lugar del planeta sufren las injusticias del hambre, de la violencia y de la conculcación de los derechos humanos individuales y colectivos. Porque sólo así seremos capaces de construir un mundo más justo y, en definitiva, más seguro.
En Euskadi ETA sigue asesinando y necesitamos fervientemente que se respeten todos los Derechos Humanos para todas las personas, para las mujeres, niños, empresarios, policías, detenidos e incluso para los culpables de terribles delitos, para todos.
Por todo ello quiero tener un recuerdo sincero para todas las víctimas de la violencia y el terrorismo, para las personas que sienten el dolor de la enfermedad y la separación de sus familiares y seres más queridos. Para todos ellos y para quienes, por distintas razones, tenéis que compartir estos momentos con la única compañía de vuestra soledad, recibid un fuerte abrazo de cariño y solidaridad en nombre de todos los vascos y vascas.
En esta ocasión, deseo tener, además, un recuerdo muy especial para Galicia, que está soportando los peores efectos de un desastre ecológico de dramáticas consecuencias económicas y sociales. Desde aquí animo a todos los vascos y vascas a que mostremos nuestra solidaridad con Galicia, no sólo con palabras, sino con hechos. Porque, será el día después, cuando dentro de unos meses el desastre del Prestige ya no sea portada en los medios de comunicación, cuando Galicia necesite, más que nunca, de nuestra ayuda y de nuestra colaboración. Que este año Galicia esté en nuestra agenda como un destino obligado para todos nosotros. Tenemos que decir a Galicia y a los Gallegos que no están solos.
Quiero finalizar este mensaje con unas palabras de ilusión y de esperanza a toda la sociedad vasca.
Comienza un nuevo año. Una nueva etapa. Un nuevo esfuerzo.
Hemos iniciado el camino de la solución y lo vamos a recorrer todos juntos. Porque, cada uno de los hombres y mujeres de este Pueblo somos una parte de la solución.
La sociedad vasca va a decidir en Paz. En nuestras manos está la llave de nuestro propio futuro, y no debemos permitir que nadie frustre esta esperanza.
El respeto a la voluntad democrática de la sociedad vasca, la tolerancia a todas las ideas y proyectos políticos, y la utilización de las vías estrictamente políticas y democráticas, son las claves que nos permitirán erradicar la violencia de nuestras vidas y encontrar un marco definitivo de convivencia y de normalización social.
Estoy convencido de que con la ilusión, el empuje y la participación de todos y cada uno de vosotros y de vosotras lo vamos a lograr.
Eskerrik asko.
Zorionak eta urte berri on
Juan José Ibarretxe Markuartu
Lehendakari del Gobierno Vasco
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