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ETA sigue sin respetar la voluntad mayoritaria de los vascos
y de las vascas.
Sigue asesinando, como hemos visto esta semana, y ordenando
a jóvenes que lleven a cabo acciones que vulneran los
derechos más elementales de las personas, el principal
de ellos también, la vida.
¿Quien de todos los que ejercen o de quienes justifican
la violencia de ETA puede en conciencia, quien de todos ellos
puede en conciencia, reivindicar cualquier tipo de derecho,
sea éste personal o colectivo?
¿Cómo se puede decir que se desea la paz haciendo
la guerra?
Los vascos somos quienes más anhelamos la paz y la
libertad.
Porque estamos hartos de que se nos identifique con la violencia
de ETA.
No tenemos nada que ver con la violencia ni con el totalitarismo
de quienes se creen en posesión absoluta de la verdad.
No tenemos nada que ver. Porque la sociedad vasca es una sociedad
pacífica y trabajadora.
Los vascos somos uno de los pueblos más antiguos de
Europa y hemos dado sobradas muestras de amar, por encima
de todo, la paz para vivir y la democracia para convivir entre
nosotros.
ETA es la única que asesina y a todos los que no pensamos
como ella - ¡a la mayoría de los vascos y vascas!
- nos acusa de provocar la guerra. ¡Qué bárbara
contradicción!
Quien de forma sincera dice que ama la paz, habla, discute,
dialoga, respeta la voluntad democrática de la sociedad
vasca, pero no asesina, no extorsiona, no amenaza, no impone:
No se dedica todos los días a hacer la guerra. No se
puede hablar de paz y hacer la guerra.
Quienes no son capaces de defender única y exclusivamente
con la palabra sus ideas. Quienes para ser lo que desean tienen
que asesinar y amenazar a quien no es cómo él,
solamente dan muestras de su debilidad.
Es únicamente el pueblo, de forma democrática
y pacífica, quien decide el futuro. El futuro no se
escribe con asesinatos, ni con violencia, ni con amenazas.
El futuro se escribe en libertad. Y la sociedad vasca va a
decidir, vamos a decidir nuestro futuro en paz.
Nadie va a arrebatar la libertad a los vascos. Nadie. Y,
mucho menos, nos vamos a callar ante el odio y la frustración
permanente que nos ofrece ETA y sus bárbaros asesinatos.
Vamos a luchar firmemente por nuestros derechos. Vamos a
luchar por los derechos que tenemos como personas. Vamos a
luchar por nuestra libertad, y vamos a luchar por el derecho
que tenemos a vivir y a defender nuestras ideas, las ideas
que sean, las ideas legítimas que tenemos todos y cada
uno de nosotros.
Por ello vamos a decir de forma muy serena pero muy contundente:
"ETA kanpora". ETA, respeta la voluntad del pueblo
vasco que, una vez más, te exige que abandones la violencia.
Que abandones la violencia de una vez y para siempre.
Vamos a acudir todos el domingo a Bilbao a reclamar paz y
la convivencia para todos. A exigir libertad para pensar y
libertad para convivir, para vivir.
Vamos a manifestarnos para que el silencio de nuestra presencia
sea el testimonio inequívoco de la voluntad mayoritaria
de esta sociedad, que no es otro que el de construir un país
tolerante y libre.
Un país que recuerda a quienes han sido asesinados
y que se solidariza y ayuda a quienes sufren o se sienten
perseguidos
La sociedad vasca es la protagonista de esta manifestación.
No es una manifestación de políticos para políticos.
El protagonista de esta manifestación es el pueblo.
Es el pueblo el protagonista.
Son los ciudadanos, sois los ciudadanos, que vivis y trabajais
en Euskadi, los que no os preguntais de dónde sois,
sino dónde vivimos.
Los que dicen de forma mayoritaria que no quieren vivir con
violencia. Los que exigen, los que exigimos, que se respete
la voluntad de convivir en paz. Los que no negamos las ideas
a nadie, los que deseamos un futuro abierto, solidario y tolerante.
Los que decimos Sí a la vida y a la libertad y los
que decimos No a la muerte y a la tiranía de las pistolas.
Los que nos manifestaremos, en definitiva, bajo un lema que
dirá: "ETA kanpora".
Por eso quiero hacer como Lehendakari un llamamiento sincero
a todos los vascos y vascas para que acudan, para que acudamos
a Bilbao el próximo domingo. Quiero hacer un llamamiento
sincero a esa sociedad vasca que rechaza la violencia y la
muerte. Que cree que es tiempo de paz, que es tiempo diálogo,
que es tiempo de política, que es tiempo de acuerdos,
que es tiempo de soluciones. A esa sociedad que va a decidir
en paz su futuro. A esa sociedad es a la que quiero dirigirme
sinceramente para decirle que sería un placer, un honor
que el próximo domingo nos juntáramos para decir
todos juntos, ETA kanpora, ETA fuera de nuestras vidas de
una vez y para siempre.
Vitoria-Gasteiz, 20 de Diciembre de 2002
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