|
I. Presentación. Sr. Presidente, Señoras y Señores
Parlamentarios, Señoras y Señores,
buenos días a todos.
Es para mí un honor presentar ante
esta Cámara, renovada tras las elecciones celebradas el pasado
13 de mayo, mi candidatura a Lehendakari del Gobierno Vasco,
sobre la base de un programa y de unos compromisos que deseo
someter a la consideración de todos ustedes en esta sesión de
investidura.
Un programa y unos compromisos que
pretenden dar respuesta a las necesidades y esperanzas, de una
sociedad plural, -como han ratificado recientemente las
urnas-, pero que, más allá de las diversas sensibilidades
políticas, se siente unida en torno a un sentimiento de
pertenencia común, y a un objetivo compartido: lograr la Paz y
la convivencia definitiva para nuestro Pueblo. Por eso, desde el máximo respeto a todos
y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas vascas que han
apoyado con su voto a las diferentes opciones políticas aquí
representadas, deseo plantear ante este Parlamento un programa
de futuro que no tiene intención de cerrar puertas, sino de
abrir caminos. Que no tiene vocación de imponer proyectos,
sino de compartir principios. A este
respecto, voy a plantear los compromisos que van a guiar la
actuación de mi Gobierno para avanzar en la solución de los
problemas de nuestra sociedad, con el deseo de recibir el
apoyo mayoritario de esta Cámara.
Porque, mi objetivo, y espero que el
de todos nosotros, no es ahondar en la división política o,
simplemente, afrontar la gobernabilidad de Euskadi en base al
juego de mayorías o minorías parlamentarias, sino construir
entre todos un futuro del que nadie debe quedar excluído.
Por todo ello, e independientemente de
los apoyos directos que puedan sustentar mi eventual
designación como Lehendakari, les adelanto mi intención de
abrir una nueva etapa en la que prime el diálogo con todos los
partidos políticos del arco parlamentario que han recibido la
legitimidad democrática de la sociedad vasca. Debemos restituir, entre todos, una
confianza política y personal maltrecha por nuestra actuación
pasada. Si de verdad queremos estar a
la altura de las circunstancias, los representantes políticos
tenemos la obligación de recuperar un escenario de distensión,
de confianza y de normalidad en nuestras relaciones, para dar
respuesta a los problemas y a los retos que tiene que encarar
la sociedad vasca en el próximo futuro.
Tenemos que ser capaces de afrontar en
esta nueva legislatura la construcción de una sociedad
integrada y cohesionada que sea un referente de bienestar y de
solidaridad en Europa y que, además, logre alcanzar la Paz y
la convivencia.
Si hemos conseguido superar en el pasado
otros retos en el ámbito económico y social, no podemos
resignarnos a sufrir impotentes los terribles y dramáticos
zarpazos de la muerte y del asesinato durante otros treinta
años más.
Si hemos demostrado nuestro nervio,
nuestra vitalidad y nuestra determinación como sociedad, para
afrontar el reto económico, tecnológico y cultural de
adaptación a un mundo en constante evolución, tenemos que ser
capaces de encarar definitivamente la solución del que se ha
venido en denominar, desde hace ya muchos años, el "problema
vasco".
Este es el compromiso que la sociedad
vasca ha depositado en nosotros, y este es el compromiso al
que tenemos que responder sin demoras. Cada nuevo asesinato, cada nuevo acto de
violencia, cada nuevo atentado contra la libertad y la
seguridad de las personas, es un aldabonazo en la conciencia
de una sociedad que está harta de la violencia, que rechaza
rotundamente la sinrazón de ETA y que reclama de sus
representantes políticos, unidad y solidaridad con las
víctimas, pero también, respuestas, soluciones, que eviten
nuevas muertes, nuevo dolor y nuevo sufrimiento. Esa es nuestra responsabilidad, y ante
esa responsabilidad yo no estoy dispuesto a mirar para otro
lado, no estoy dispuesto a resignarme ni a retroceder. Es preciso aprender de los errores del
pasado para no repetirlos, pero siempre mirando al futuro,
siempre hacia delante. Ese es el objetivo que me anima y el
que estoy dispuesto a poner en práctica, si obtengo el
respaldo mayoritario de esta Cámara.
Aprendamos, por tanto, de la
experiencia pasada, evaluemos el camino recorrido, pero
aprovechemos la nueva oportunidad que nos ha brindado la
sociedad vasca para construir el futuro. Estos son, precisamente, los apartados en
los que voy a desglosar el contenido de mi intervención en
esta sesión de investidura. En primer
lugar, una evaluación del camino recorrido y la experiencia de
la pasada legislatura. En segundo
lugar, una reflexión sobre la nueva oportunidad que nos
brindan las elecciones recientemente celebradas y, En tercer lugar, los compromisos, los
ejes de actuación, los pilares que, en mi opinión, son
necesarios para construir el futuro.
En definitiva, se trata de dotar de
contenido a los conceptos vida, diálogo, respeto y
solidaridad, que fueron las bases de mi compromiso en el
Kursaal y del propio programa electoral avalado por la
sociedad vasca el pasado 13 de mayo.
Este es el objetivo del programa que
les voy a exponer.
II. El camino recorrido. La experiencia
pasada. Este no es un capítulo de
reproches, sino de experiencias que es preciso compartir para
aprender del pasado. Desde enero de
1999, fecha en la que se constituyó el anterior Gobierno,
pudiera parecer que ha transcurrido una eternidad, pero es
preciso recordar que la pasada legislatura se inició en un
escenario bien distinto del actual. Por primera vez en mucho tiempo,
disponíamos de una oportunidad para trabajar en un incipiente
proceso de paz, y desgraciadamente esa esperanza resultó
frustrada.
ETA, después de 14 meses, decidió
romper la tregua, y con ello destrozar la ilusión y la
esperanza de la inmensa mayoría del Pueblo Vasco, y también,
la ilusión de los propios militantes de Euskal Herritarrok. ETA, en su paranoia, fué la única
culpable de esta decisión que ha vuelto a traer la desgracia,
la sinrazón y la muerte a nuestro Pueblo.
Quizá ETA pretendió utilizar la tregua
para imponer su propio proyecto, en vez de dejar en manos de
los partidos políticos y de la propia sociedad vasca, las
decisiones democráticas sobre su propio futuro. Quizá no supimos materializar los gestos
de distensión, de humanización y de solidaridad que mejor
hubieran contribuido a un proceso de paz.
Quizá yo mismo no supe interpretar
bien los condicionantes de los partidos políticos y creí, como
deseaba la sociedad, que había un camino donde sólo había
piedras. Quizá, como dijo, en su día
la persona que ejerció de intermediario entre el Gobierno
español y ETA, la tregua acabó truncándose por la impaciencia
de unos y la inflexibilidad de otros. Son muchos interrogantes. Posiblemente
haya una parte cierta de todas estas hipótesis explicativas.
Es posible, además, que no haya transcurrido el tiempo
suficiente como para analizar desapasionadamente las razones
que impidieron aprovechar esta oportunidad.
En cualquier caso, puede resultar
curioso, pero tengo la sensación de que el debate que se está
suscitando hoy en el seno del MLNV no sería posible si no se
hubiera producido aquella tregua. Tengo la sensación, también,
de que más allá de la barbarie y los asesinatos cometidos, la
ruptura de la tregua ha convertido a ETA en cautiva de su
propia decisión. Tengo la sensación, en definitiva, de que el
tiempo no ha pasado en balde para nadie.
Se decía recientemente desde EH: "es
evidente que la inmensa mayoría de la sociedad vasca no
comparte la lucha armada de ETA." Yo suscribo totalmente esta
opinión. Más allá de las razones
éticas, políticas y morales, ¿puede haber algo que deslegitime
más socialmente a una organización como ETA, que ir en contra
de la voluntad del Pueblo Vasco, al que dice defender? Esta es la primera experiencia que
debemos extraer y que tenemos que trasladar a ETA con toda
nitidez: no será creíble un nuevo escenario de ausencia de
violencia si ETA no se compromete a respetar la voluntad de la
sociedad vasca y renuncia a imponer por la fuerza su proyecto
a los ciudadanos y ciudadanas de este País. También es preciso que los partidos
políticos vascos saquemos nuestras propias experiencias de
este período. Como decía
anteriormente, estoy seguro de que un análisis sereno sólo se
podrá realizar transcurridos unos años, pero me atrevo a
adelantar al menos una conclusión, que por visible, no es
menos profunda: No se acompañó el escenario de tregua con una
política favorable a la distensión y al diálogo. Al contrario, la sociedad vasca, que por
primera vez vivía un período, si no de paz completa, sí al
menos, sin muertes ni asesinatos, asistió atónita a un proceso
de enfrentamiento político sin precedentes. ¡Se tuvo miedo al diálogo!
Miedo al diálogo, que nos llevó a una
situación de desconfianza primero, y de confrontación
después. Durante la tregua rompimos
unos puentes de relación que no fuimos capaces de recomponer
posteriormente, a pesar de que la inmensa mayoría de la
sociedad nos reclamaba serenidad, cohesión y unidad, ante la
vuelta de la violencia.
La presión ilegítima, inhumana y
dramática de la violencia por un lado, y el enfrentamiento y
el no-diálogo, por otro, tensionaron la situación política y
social hasta tal punto, que llegaron a impedir cualquier
posibilidad de avance. Como
Lehendakari reclamé con todas mis fuerzas sensatez a los
partidos políticos para recuperar un escenario de normalidad
en nuestras relaciones, pero no fue posible. Asumiendo mi responsabilidad decidí, por
tanto, apelar a la sociedad vasca para desbloquear una
situación de enfrentamiento político que amenazaba, incluso,
con trasladarse al ámbito de la propia sociedad.
III.- La situación actual. Una nueva
oportunidad. La sociedad vasca
respondió con juicio y sentido común el pasado 13 de mayo. De
nuevo, nos dio un ejemplo de participación democrática, de
serenidad, de pluralidad y de madurez, que yo quiero
públicamente agradecer en esta Cámara. La sociedad vasca ha hablado. Simplemente
aceptemos su palabra y respetemos su decisión. Estoy
convencido de que este es el camino de solución: respetar la
voluntad de la sociedad vasca.
No voy a
tener la fácil tentación de interpretar los resultados en
términos de premios o castigos. Tampoco en términos de
ratificación o rechazo de estrategias pasadas. Ni siquiera en
relación con el apoyo a determinados proyectos políticos. Aquí
está la composición de esta Cámara que, mejor que mis
palabras, refleja el sentir de nuestra sociedad.
Tras las elecciones del pasado 13 de
mayo se abre ante nosotros una nueva etapa, una nueva
oportunidad, una puerta a la esperanza. No podemos defraudar
la confianza y la ilusión que los ciudadanos han depositado en
nosotros, para que les aportemos respuestas, soluciones, y no
problemas.
Por eso, por encima de los diferentes
proyectos políticos representados en este Parlamento, creo que
es mi obligación y mi responsabilidad interpretar el reciente
mensaje democrático que nos ha trasladado la mayoría de la
sociedad vasca, en términos de objetivos, de principios, de
actitudes, y de procedimientos de solución. En mi opinión, los mensajes han sido
nítidos. Por encima de otras prioridades, la inmensa mayoría
de la sociedad vasca - tiene un
objetivo fundamental: · Quiere la Paz.
Quiere la normalización política. Quiere la convivencia. - Apuesta por unos principios: · La no-violencia y el diálogo, como
binomio indisoluble para alcanzar estos objetivos - Defiende unas actitudes: · La cultura del entendimiento, en lugar
de la cultura del enfrentamiento. · La
integración social frente a la estrategia de la división en
dos comunidades - Acepta un
procedimiento de solución, el respeto: · El respeto a nuestra forma de ser, a
nuestra identidad. · El respeto a la
pluralidad de todas las ideas. · El
respeto a las Instituciones de las que nos hemos dotado. · El respeto, en suma, a la voluntad de
la sociedad vasca, tanto en relación con las decisiones que
hemos tomado en el pasado, como las que podamos adoptar en el
futuro.
Estos son los objetivos, principios,
actitudes y procedimientos que han guiado y van a guiar mi
comportamiento político y personal en esta legislatura. Sobre ellos voy a desarrollar los
compromisos que constituirán los ejes del programa político y
de gestión de mi Gobierno y de los partidos que lo apoyan para
la próxima legislatura. Yo les he
querido identificar como compromisos para construir el futuro,
y los presento como un contrato personal y político con la
sociedad vasca.
IV.- Compromisos para construir el
futuro: Iniciamos una nueva etapa. Estoy convencido de
que vamos a tener una oportunidad y tenemos que afrontarla sin
miedo al fracaso. Las sociedades y los pueblos que tienen
miedo al fracaso, al final fracasan. Yo creo en la sociedad vasca. Yo creo en
las oportunidades. Yo creo en las salidas, y por eso voy a
intentarlo con todas mis fuerzas, honestamente. Estoy
dispuesto a responder positivamente a las demandas y anhelos
de la sociedad vasca, materializando, para ello, cuatro
compromisos, que van a articular las iniciativas políticas y
de gestión de mi Gobierno en la próxima legislatura: 1.- Un compromiso ético con la defensa de
la vida y de los derechos humanos y las libertades de todas
las personas 2.- Un compromiso
político con el diálogo como instrumento para lograr la Paz y
la convivencia. 3.- Un compromiso
democrático con el respeto a las decisiones de los ciudadanos
y ciudadanas vascas. 4.- Un compromiso
social con la construcción de una sociedad vasca más
equilibrada y solidaria.
Son cuatro grandes compromisos que
deseo compartir con todos los partidos políticos presentes en
esta Cámara. Mi intención es
desarrollar una política abierta, integradora y para toda la
sociedad. Nos estamos jugando el
futuro de Euskadi. En el diseño de este futuro no sobra nadie.
Todos estamos llamados a arrimar el hombro, superando las
mayorías o minorías que cada cual podamos sustentar. Aprendamos del pasado, no lo olvidemos,
pero afrontemos el futuro con generosidad y con altura de
miras.
Desarrollo, a continuación, los cuatro
compromisos para construir el futuro, que constituyen un
contrato personal y político con la sociedad vasca.
IV. 1.- Un compromiso ético con la vida y
los Derechos Humanos y Libertades de todas las personas Quiero iniciar este apartado con un
recuerdo emotivo a los familiares de todas las víctimas de la
violencia terrorista y, en especial, de las 32 personas
asesinadas por ETA tras la ruptura de la tregua. Desde aquí,
deseo transmitirles mi solidaridad personal y el de las
Instituciones vascas con su dolor y sufrimiento. En este
sentido, deseo realizar una mención especial para quien fue
nuestro compañero parlamentario y portavoz del Partido
Socialista en la pasada legislatura, Fernando Buesa. El futuro de nuestro Pueblo no se puede
escribir sobre la muerte, el asesinato y la conculcación de
los Derechos Humanos. La vida es el
bien supremo y fundamental. Nadie tiene derecho a truncarla
por ningún motivo, y mucho menos en nombre del Pueblo
Vasco. Este compromiso ético es un
principio básico para la convivencia, y se sitúa por encima de
las legítimas divergencias y sensibilidades políticas que cada
cual podamos defender. En este aspecto
no existen titubeos. No debe haber Gobierno ni oposición.
Yo no he tenido nunca, ni tendré,
ningún tipo de divergencia con cualquier partido o
representante político para condenar la violación de los
Derechos Humanos individuales de las personas, venga de donde
venga. Este ha sido y será mi primer
objetivo, mi prioridad fundamental como vasco y como
demócrata. Ni un paso atrás en la
solidaridad con las víctimas de la violencia y del terrorismo.
Ni un paso atrás en la defensa de los Derechos Humanos y
Libertades de todas las personas. Y
quiero subrayar esto último. "De todas la personas". Porque
todas las personas, incluso las que han cometido delitos, son
acreedoras de unos derechos que los poderes públicos debemos
respetar, defender y garantizar.
Aquí no hay falsas equidistancias. La
defensa de los derechos humanos no tiene dos varas de medir.
No podemos caer en el fariseísmo político de denunciar en unos
casos la violación de los derechos humanos y en otros casos
mirar para otro lado, cuando no nos interesa. No tiene credibilidad ni autoridad moral
ante la sociedad quien denuncia el alejamiento de las personas
encarceladas y la tortura, pero omite cualquier condena cuando
se atenta contra la vida o la libertad de nuestros
semejantes. Tampoco puede dar
lecciones de comportamiento ético quien pueda llegar a
justificar la utilización ilegítima de la violencia y del
asesinato para luchar contra el terrorismo o quien no condena
la dictadura franquista. Los derechos
humanos les corresponden a todas las personas sin distinción,
por el mero hecho de serlo, y los representantes políticos
debemos mostrar públicamente nuestro compromiso de respetar y
defender los derechos y las libertades de todos los seres
humanos. Siendo éste un principio
ético universal, no podemos olvidar que ETA es, hoy en día, la
principal responsable de la conculcación de los Derechos
Humanos y de la libertad en nuestra sociedad. ETA nos tendrá
enfrente, no sólo porque la violencia es ética y moralmente
condenable, sino porque, además, no respeta la voluntad de la
inmensa mayoría de este Pueblo que le exige el abandono
definitivo de la lucha armada. Mi prioridad será siempre, -y
por encima de todo-, el compromiso ético con la vida y con la
defensa de la libertad y la seguridad de todas las
personas.
Para el desarrollo y materialización
de este compromiso, es mi intención impulsar una serie de
iniciativas que se irán materializando a lo largo de la
legislatura, tanto en el ámbito político y social como en el
ámbito policial. a) Ambito
Político-social: Entre las iniciativas
a poner en marcha, en este ámbito, quiero adelantarles las
siguientes: Primera.- Impulsar un
manifiesto ético de carácter interinstitucional que constituya
un referente político y social de actuación y comportamiento
frente a la violencia, y que contemple: · El respeto escrupuloso a los Derechos
Humanos y Libertades de todas y cada una de las personas, sin
distinción. · El compromiso de defensa
activa y de solidaridad con todas las personas que han sufrido
y sufren la violencia y el terrorismo y cualquier amenaza a su
integridad física, a su libertad y a su seguridad. · El rechazo más rotundo a todo tipo de
violencia y extorsión, y la exigencia a ETA de que abandone
definitivamente las armas y deje en manos de la sociedad vasca
la solución de nuestros propios problemas. · Nuestra disposición a desarrollar
cuantas iniciativas contribuyan a erradicar todo tipo de
violencia y crear las condiciones precisas para lograr una
convivencia en paz y en libertad.
Segunda.- Profundizar en la
solidaridad activa con las víctimas del terrorismo. · Se potenciará la Oficina de Atención a
las Víctimas del Terrorismo. En este sentido, se consignará
una dotación presupuestaria extraordinaria en los presupuestos
generales de la CAV para establecer una infraestructura
permanente dotada del personal adecuado, que permita una
atención más cercana y directa a las familias de las víctimas
del terrorismo y a las personas que sufren cualquier tipo de
violencia, chantaje, extorsión o persecución. · Se impulsará, por el Gobierno, una
comisión permanente de atención, apoyo y asistencia a las
víctimas del terrorismo, abierto a la participación de
sectores sociales, religiosos, movimientos cívicos y
representantes políticos para que canalicen y propongan
acciones conjuntas que permitan proyectar la solidaridad de la
sociedad vasca y el reconocimiento ético, moral y material a
las víctimas del terrorismo.
Tercera.- Promover la defensa activa
de los Derechos Humanos y Libertades de todas las personas. · Se impulsará un observatorio que vele
por la defensa de los Derechos Humanos y de las Libertades de
todas las personas. Este observatorio, en mi opinión, debería
tener un carácter mixto y contar entre sus miembros con
responsables de todos los Departamentos e Instituciones
implicadas, así como con representantes de la Judicatura, la
Universidad, la Iglesia y movimientos cívicos y pacifistas.
Desde este organismo se atenderá la
defensa de aquellos colectivos que sufren especialmente la
violencia física y psicológica que degrada los valores éticos
de una sociedad.
Como Lehendakari, es mi intención
solicitar el diseño de este proyecto a una persona u organismo
de reconocido prestigio en la defensa de los Derechos Humanos
y Libertades, con el objetivo de lograr el máximo consenso
sobre el mismo antes de su aprobación y puesta en marcha
efectiva.
Cuarta.- Involucrar a la sociedad
vasca en el compromiso ético con los Derechos Humanos. A este respecto, es mi intención impulsar
una campaña permanente de información y sensibilización
social, que propicie, especialmente entre los jóvenes, la
cultura de la no-violencia, el respeto a los derechos humanos
y la defensa de la justicia, como valores fundamentales para
la convivencia entre los Pueblos.
b) Ambito Policial: El desarrollo de la política de seguridad
contra el terrorismo, en cualquiera de sus manifestaciones, es
uno de los pilares fundamentales del compromiso ético con la
defensa de la vida y de los derechos humanos. Creo que ha llegado el momento, de
superar las heridas y fracturas que, sin duda, han dejado las
constantes y terribles acusaciones de connivencia con la
violencia hechas a un Gobierno legítimo y democrático, o a
fuerzas políticas que acreditan en su historia un firme y
permanente compromiso por la libertad. Especiales consecuencias han tenido estas
manifestaciones respecto a la Ertzaintza, con el agravante de
que la crítica permanente sobre su eficacia se arrastra desde
hace muchos años. El compromiso de las Instituciones vascas, y
especialmente de la Ertzaintza, en la lucha contra el
terrorismo debe quedar definitivamente fuera de toda duda y
debe ser correspondido con la misma lealtad con la que las
Instituciones vascas actúan respecto a las Instituciones del
Estado en esta materia. Quiero
reiterar, una vez más, la inequívoca voluntad del Gobierno en
perseguir con toda firmeza todo tipo de violencia y detener a
quienes atentan contra la libertad y la seguridad de las
personas. En este sentido, vamos a
continuar intensificando permanentemente las medidas
policiales y de seguridad para adaptar la actuación de la
Ertzaintza a los nuevos escenarios de la lucha contra ETA y a
las nuevas formas de violencia callejera. A estos efectos, el Gobierno desarrollará
tres bloques de medidas: 1.-
Incrementar la coordinación con el Estado. · Se desarrollarán los trabajos de la
Comisión de Seguridad creada el pasado año a iniciativa del
Gobierno Vasco, y se impulsará la colaboración mutua en las
labores de vigilancia y escolta de cargos públicos y personas
amenazadas, de conformidad, también con el Plan acordado a
iniciativa de este Gobierno en la propia Junta de
Seguridad. · Asimismo, demandamos la
incorporación, a todos los efectos, al Convenio Schengen,
acordada por este Parlamento en fecha 19 de noviembre de
1999. · Queremos impulsar la
participación de la Ertzaintza en los foros de cooperación
policial entre España y Francia. Esta implicación operativa
plena debe empezar con la incorporación de un enlace de
nuestra policía ante la Secretaría de estado del Ministerio de
Interior, pendiente de realizar desde que fue planteado por
este Gobierno en marzo de 1998. 2.-
Reforzar las unidades de información y su coordinación con la
seguridad ciudadana. Lograr la máxima
coordinación entre las unidades de información y las de
seguridad ciudadana va a seguir siendo un objetivo prioritario
de nuestra política de seguridad. A
estos efectos, se promoverá el refuerzo de los puestos
dedicados a información, garantizando su cobertura real, y se
impulsará el desarrollo coordinado de planes, ya diseñados, de
actuación policial en zonas territoriales concretas y en
momentos y situaciones especiales.
3.- Dimensionar adecuadamente los
recursos policiales. Como principales
actuaciones de futuro en esta materia, dirigidos a obtener una
mejor disposición de los efectivos policiales, se procederá
a: - Analizar y elaborar un Plan
Director de reorganización y dimensionamiento de Unidades a
fin de obtener mejores ratios de prevención. - Incrementar la plantilla de la
Ertzaintza, claramente insuficiente con los 150 efectivos
acordados en la Junta de Seguridad del 20 de noviembre de
2000. Abordamos esta cuestión con total flexibilidad,
planteando amortizaciones futuras de puestos en función de
jubilaciones y otros mecanismos que permitan una adecuación de
la plantilla según la evolución del fenómeno terrorista. - Potenciar la coordinación preventiva
con Policías Locales en Muncipios de envergadura suficiente,
conforme a experiencias piloto ya desarrolladas en los últimos
meses y que han ofrecido resultados muy positivos.
Este conjunto de medidas serán
expuestas por el Consejero de Interior a los Grupos
Parlamentarios, de la manera más conveniente para garantizar
la necesaria discreción y confidencialidad en una materia tan
sensible como ésta.
Hasta aquí, las primeras medidas de
carácter político, social y policial, que pretendemos llevar a
cabo para garantizar el compromiso ético en defensa de la vida
y de los derechos humanos y libertades de todas las
personas. El compromiso ético es el
suelo que todos debemos compartir. Es el primer paso, de un
camino que nos permita avanzar juntos en la búsqueda de nuevos
espacios de encuentro para la normalización política y la
convivencia. La verdadera grandeza de
la democracia es la de hacer completamente injusto e inútil el
recurso a la violencia, al chantaje y a la coacción, para
defender los proyectos políticos legítimos de cada cual en
igualdad de condiciones, para que sea la propia sociedad la
que decida por sí misma su propio futuro.
IV. 2.- Un compromiso político con el
diálogo para alcanzar la Paz y lograr la convivencia. Mi segundo gran compromiso, es un
compromiso inequívoco con el diálogo. El diálogo como instrumento para, por un
lado, alcanzar la Paz y, por otro, como camino para afrontar
la solución, tanto del conflicto de normalización política,
como el de convivencia que sufre nuestra sociedad.
He dicho en numerosas ocasiones que la
violencia no es una consecuencia necesaria de la existencia de
un conflicto político. Existen muchos lugares en los que,
existiendo conflictos políticos, no hay violencia. Es, por tanto, necesario que
diferenciemos la paz de la consecución de nuestros legítimos
proyectos políticos.
Pero, constatada esta separación entre
paz y proyectos políticos, tenemos que hablar y tenemos que
hacerlo ya. No pueden existir tiempos muertos para el diálogo.
El enfrentamiento político que hemos
tenido en el pasado reciente, nos ha permitido arrojarnos
argumentos, insultos y descalificaciones, pero nos ha impedido
hablar. Nos hemos gritado, pero no
hemos hablado. Ha pasado el momento
del insulto verbal. Es el tiempo del diálogo político e
institucional. Negar el diálogo es
negar la solución. La renuncia al diálogo deja los problemas
sin resolver. Para ello, en mi
opinión, es preciso propiciar el diálogo con iniciativas de
distensión, de tolerancia democrática y de convivencia. A este respecto, el camino del diálogo
debe cubrir una serie de etapas: - Una
primera etapa de distensión. Distensión verbal, distensión política y
distensión social, para recuperar la confianza entre nosotros.
Tenemos que recomponer los puentes de relación personal que
hemos ido rompiendo, antes de plantearnos cualquier
iniciativa. - Una segunda etapa de
tolerancia democrática. Partiendo de
un compromiso ético compartido en defensa de la vida, tenemos
que aprender a asumir con naturalidad, con tolerancia y con
respeto, los proyectos políticos de cada cual. Nadie puede poner como condición que los
demás renuncien a su ideología o a sus proyectos políticos
para establecer el diálogo. No
podemos criminalizar las ideas. No debemos seguir utilizando
como armas arrojadizas conceptos y proyectos políticos
legítimos. La Constitución, el
Estatuto, la Autodeterminación, la Independencia, no son
términos absolutos, inmutables, cerrados, inflexibles, sin
matices. Son sólo eso, conceptos, ideas, instrumentos al
servicio de la convivencia entre las personas y entre los
Pueblos, que deben ser reconocidos como tales y, por lo tanto,
susceptibles de respeto y de adaptación democrática. Todos los proyectos políticos pueden ser
planteables y realizables, siempre que se defiendan por vías
exclusivamente pacíficas y se respeten escrupulosamente los
procedimientos democráticos. Este es
un principio elemental de tolerancia democrática que todos
tenemos que aceptar. - Una tercera
etapa. Propiciar la cultura de la convivencia. Es preciso reducir las barreras del
diálogo. Es necesario que pasemos de la cultura del
enfrentamiento a la cultura de la convivencia. Para ello tenemos que impulsar un diálogo
multilateral que tenga vocación de escuchar y de comprender
las razones del otro. Un diálogo incluyente, que no busque el
aislamiento, sino la integración. Tenemos que aprender a caminar juntos y a
conjugar los verbos compartir, respetar, colaborar y convivir.
Porque para construir la Paz, todos somos necesarios: partidos
políticos, agentes económicos, organizaciones sindicales,
movimientos sociales, Iglesia, Universidad y medios de
comunicación. Todos podemos y debemos aportar nuestro granito
de arena.
Hasta ahora
hemos procurado desarrollar estas etapas utilizando diversos
instrumentos políticos y sociales. En el pasado, se ha
intentado conseguir la Paz por medio de diferentes
iniciativas, unas legítimas y otras no tanto. Mi propuesta solemne en esta Sesión de
Investidura es que, en esta nueva etapa, pongamos al
Parlamento Vasco, como máximo representante legítimo de la
sociedad vasca, en el centro de las iniciativas para, por un
lado, alcanzar la Paz, y por otro, conseguir la Normalización
Política. No necesitamos inventarnos
ningún foro nuevo. Utilicemos el que democráticamente conforma
la voluntad de nuestra sociedad. Iniciemos el camino.
Para abrir este camino, les anuncio mi
intención de iniciar el próximo curso parlamentario planteando
en septiembre un debate monográfico en relación con la
Pacificación y la Normalización Política, y sobre el diálogo
como instrumento para lograr la convivencia social. Un Pleno en el que todos pongamos las
cartas "boca arriba", sin tapujos, sin insultos, sin
descalificaciones. En clave de tolerancia y respeto
democrático. Hablemos claro entre
nosotros y hablemos claro, también, a la sociedad vasca. Porque la sociedad vasca tiene derecho a
conocer: - Cuál es el diagnóstico de
partida del problema de la violencia y del conflicto político
que tiene cada cual. - Qué terapias,
en función del diagnóstico, pretendemos aplicar. - Qué principios podemos compartir. - Qué procedimientos en términos de
diálogo planteamos.
El objetivo de este primer Pleno,
obviamente no puede ser el que logremos alcanzar un consenso
sobre las cuestiones de fondo, pero, al menos, sí deberíamos
ser capaces de articular instrumentos y establecer
procedimientos que nos permitan seguir avanzando.
IV. 3.- Un compromiso democrático con el
respeto a las decisiones de los ciudadanos y ciudadanas
vascas. El tercer eje, mi tercer
compromiso solemne ante esta Cámara, es el compromiso
democrático con el respeto a la sociedad vasca. Respetar siempre sus decisiones. Así de
simple, pero así de contundente.
Si todos nos comprometiéramos a
respetar la voluntad mayoritaria de la sociedad vasca,
estaríamos ante el principio de la solución. Sinceramente,
creo que el respeto constituye la verdadera "clave de bóveda"
de nuestra convivencia, y es el espejo en el que todos
tendremos que retratarnos. Respeto a
las decisiones, a las Instituciones y a los marcos jurídicos
construidos hasta ahora por la voluntad mayoritaria de los
vascos y vascas; y Respeto, también, a
las opciones de cambio, actualización o modificación de las
mismos. Respeto, en suma, a la
voluntad pasada, presente y futura de la sociedad vasca,
libremente expresada. ¿Cómo podemos
materializar este compromiso? Mi
propuesta es plantear el próximo mes de octubre, -coincidiendo
con el vigésimo segundo aniversario del Estatuto de Gernika-,
un pleno monográfico sobre el autogobierno, en el que podamos
abordar, con luz y taquígrafos, las iniciativas de cada cual
para dar cumplimiento a la voluntad de la sociedad vasca en
relación con el grado de autogobierno deseado.
En este pleno, todos tendremos ocasión
de decir claramente si aceptamos o no las decisiones adoptadas
por este Parlamento en relación con el cumplimiento íntegro
del Estatuto de Gernika, así como evaluar el impacto negativo
que están teniendo determinadas iniciativas políticas del
Gobierno español en la merma de nuestro autogobierno. También podremos valorar la incidencia
del debate que está teniendo lugar en el proceso de
integración de la Unión europea, en relación con la soberanía
y la participación directa en los órganos europeos de
realidades no estatales. Y, por último, tendremos la
oportunidad de proponer instrumentos que nos permitan avanzar
en nuevos puntos de encuentro para la actualización y
adaptación de nuestro Estatuto, de conformidad con los
procedimientos que a tal efecto, en el mismo se
contemplan.
Yo, sinceramente, creo que este es un
debate no sólo oportuno, sino inaplazable, porque habiendo
transcurrido veintidós años desde su aprobación, y a pesar de
las reiteradas denuncias políticas y del posicionamiento
unánime del Parlamento Vasco, el Estatuto de Gernika sigue
teniendo el triste honor de ser una Ley Orgánica pendiente de
cumplimiento, y cuyo desarrollo en los últimos tiempos, ha
estado supeditado a la conveniencia partidista de quien ha
ejercido el poder en el Gobierno español.
Pero, es que además, estamos
asistiendo en los últimos tiempos a un proceso de merma
permanente de nuestro autogobierno a través de leyes estatales
que recortan unilateralmente las competencias ya asumidas.
Recientemente, a lo largo de la pasada
campaña electoral, la práctica totalidad de los partidos
políticos presentes en esta Cámara, nos hemos manifestado en
defensa del Pacto Estatutario. Algunos, incluso, han utilizado
la defensa a ultranza del Estatuto como arma arrojadiza contra
el nacionalismo y lo han presentado como el pilar fundamental
de su proyecto político. Pues bien,
por fin nos ha llegado a todos la hora de cumplir nuestras
promesas electorales y de materializar este compromiso con el
Estatuto de Gernika, en su integridad. Es hora de hacer respetar la voluntad
mayoritaria de la sociedad vasca, expresada en referéndum hace
veintidós años. Tenemos que poner
este debate encima de la mesa, de una vez por todas, con
firmeza y con seriedad. Ha llegado el
momento de que los ciudadanos y ciudadanas vascas conozcan
cuales son las propuestas y los compromisos que asumimos cada
cual, para hacer cumplir el Estatuto en su totalidad. Lo tenemos que hacer, no sólo por respeto
a la sociedad vasca, sino por responsabilidad y coherencia con
las decisiones adoptadas por unanimidad en este propio
Parlamento, en relación con esta materia, la última, el pasado
20 de octubre de 1995, es decir, hace ya casi seis años.
No podemos quedarnos en la denuncia
retórica por más tiempo. Es preciso pasar de las palabras a
los hechos.
Desde aquí, les puedo adelantar la
firme voluntad de mi Gobierno de movilizar todos los resortes
jurídicos, políticos y sociales que sean precisos para hacer
realidad en esta legislatura el cumplimiento íntegro del
Estatuto de Gernika, porque después de 22 años, no sólo es una
cuestión de responsabilidad democrática, sino porque no
estamos dispuestos a admitir que se impida unilateralmente que
las ciudadanas y ciudadanos vascos podamos acceder a mayores
cotas de bienestar y calidad de vida a través del autogobierno
que nos corresponde.
A este respecto, deseo también
adelantarles mi intención de proponer en ese Debate la
constitución de una Comisión Parlamentaria específica de
profundización de nuestro autogobierno que, con carácter
inmediato, se plantee dos objetivos: por un lado, abordar el
respeto y el cumplimiento del actual pacto estatutario y, por
otro, plantear, con toda normalidad, las opciones de
actualización y modificación del mismo, en función de sus
propias potencialidades y del respeto a la voluntad de los
ciudadanos y ciudadanas vascas. A este
respecto, y para desarrollar el objetivo de abordar el respeto
y el cumplimiento del actual pacto estatutario, les anticipo
que el Gobierno Vasco propondrá, con carácter de urgencia, al
Gobierno español la constitución de una Comisión Política
Negociadora, al mas alto nivel, que desarrollará su trabajo en
estrecha coordinación con la Comisión Parlamentaria
citada.
Transcurridos seis meses, y en
cualquier caso antes de dar por cerrado este próximo curso
político, el Gobierno Vasco solicitará la celebración de un
nuevo Pleno monográfico en el Parlamento Vasco para valorar el
resultado efectivo alcanzado y, en su caso, adoptar la nuevas
medidas e iniciativas que se consideren oportunas.
Por otro
lado, esta Comisión específica de profundización del
autogobierno abordará el debate democrático sobre las
legítimas opciones de actualización y adaptación del Pacto
Estatutario vigente.
Este debate democrático debe
sustentarse sobre la base de las potencialidades que contempla
el actual Estatuto y sobre el principio del respeto a la
voluntad de los ciudadanos y ciudadanas vascas. Porque es preciso recordar que el actual
Pacto Estatutario no es un marco cerrado en sí mismo, ni
inmutable. Desde su misma concepción, en 1979, fue planteado
como un instrumento abierto al consenso político y adaptable a
la propia evolución de la voluntad de la sociedad vasca.
El Estatuto de Gernika, considerado en
toda su integridad, representa, de esta forma, un instrumento
preciso y precioso. Un instrumento que encierra en su seno
potencialidades que permiten alcanzar nuevos puntos de
encuentro para la convivencia, en aplicación de su disposición
adicional y de los procedimientos establecidos para su propia
modificación. Hemos de apelar, por
tanto, a esa construcción abierta del consenso político y
social, con respeto a lo construido hasta ahora en función de
las decisiones adoptadas en su día por la sociedad vasca, y
con respeto, también, a la adecuación y actualización de ese
consenso, en base a las nuevas realidades y sensibilidades de
hoy en día. Porque, no respeta la
legitimidad democrática de los vascos quien no reconoce y no
se compromete con el cumplimiento del Estatuto de Gernika en
su integridad como pacto político entre Euskadi y el Estado.
Pero tampoco respeta la legitimidad democrática, quien exige
que el Pueblo Vasco renuncie a las opciones de cambio y
modificación del mismo, a través del desarrollo de su
disposición adicional, en función de que se alcance en el
futuro las mayorías necesarias para ello.
Considero que es urgente que podamos
hablar con serenidad de estos temas desde un talante abierto y
democrático,y desde la aceptación de que la sociedad vasca
pueda ser consultada para decidir su propio futuro. ¿Qué hay
de malo en ello?
La nueva realidad europea nos exige a
todos un proceso de redefinición y de adaptación a nuevos
conceptos y situaciones. Ideas tales como soberanía
compartida, subsidiariedad, libre asociación, participación
directa de realidades no estatales en la conformación de las
decisiones, cooperación regional y transfronteriza, relaciones
en el seno de la Unión, etc… son realidades que van a
configurar el escenario europeo los próximos años. Nadie debe
escandalizarse por ello.
En todo caso, también en relación con
este objetivo de actualización de nuestro autogobierno,
debemos ser capaces de evaluar el grado de avance y de
consenso alcanzado en un tiempo prudencial que previamente
hayamos fijado conjuntamente. Transcurrido ese plazo, es mi
intención solicitar la convocatoria de un pleno parlamentario
en el cuál traslademos públicamente a la sociedad nuestros
acuerdos y fijemos las iniciativas y propuestas oportunas para
la búsqueda de nuevos puntos de encuentro.
IV. 4.- Un compromiso con la construcción
social de Euskadi La construcción
social de Euskadi será la verdadera espina dorsal de la
gestión del Gobierno y representa nuestra respuesta
institucional a los cambios que nos toca vivir. Queremos
construir un modelo social de bienestar que sea un referente
en el Estado y en Europa, desde la afirmación de los valores
de una sociedad abierta.
Nuestro objetivo es hacer efectivo el
derecho individual de todas las personas a llevar a cabo un
proyecto de vida independiente. No se
trata de escudarnos, simplemente, en la caridad de políticas
pasivas que invitan a una cronificación de las situaciones de
marginación social, sino desarrollar una estrategia activa que
permita a cada persona ejercer su derecho a la integración
efectiva en la sociedad.
Precisamente, porque el nuevo Estado
Social se basa en la autonomía de la persona, reconoce también
los valores y las realidades de la economía empresarial como
la mejor alternativa de afrontar el problema económico en la
sociedad abierta. Construir el Estado
Social es construir sus bases económicas a través de un
sistema competitivo e innovador, pero siempre desde el
principio de que las personas están por encima del mercado. La
propia dimensión social de la persona le confiere el derecho a
una existencia digna y tal derecho se ejerce a través de su
acceso al trabajo, a la educación, a la salud, a la vivienda y
a la protección social.
Sobre
estos dos ejes: la creación de la riqueza, por un lado, y la
integración social por otro, se va a articular la gestión de
nuestro compromiso con la construcción social de Euskadi.
Me voy a referir a continuación, a las
bases económicas, para luego volver de nuevo a la dimensión
social y a la solidaridad.
IV.4 A) Primer
eje: La creación de riqueza, la innovación y el crecimiento
sostenible
En Euskadi se ha producido una notable
recuperación y extensión del espíritu de empresa. La economía
de un País se sustenta sobre la economía de sus empresas y de
sus familias. Nuestros favorables resultados de las últimas
décadas demuestran básicamente que son el fruto de un esfuerzo
endógeno que ha llevado a la economía vasca al primer lugar
del Estado en la creación de empresas.
Vamos a seguir impulsando ese
dinamismo que nos ha permitido crecer ininterrumpidamente por
encima de las economías de nuestro entorno, hasta igualar el
nivel de renta europeo. Nuestro
próximo reto como sociedad es alcanzar la convergencia en el
empleo y la convergencia tecnológica con Europa. A ello le
vamos a dedicar nuestros esfuerzos prioritarios.
En esta dirección vamos a profundizar
en las políticas de mejora de la competitividad dirigidas a
incrementar la innovación, la formación, la
internacionalización de las empresas y las nuevas inversiones
generadoras de empleo, con un especial énfasis en el
compromiso con las pequeñas y medianas empresas, siguiendo las
líneas de la Carta Europea de la Pequeña Empresa.
La mejora de la competitividad de
nuestro tejido empresarial constituye la base de nuestro
crecimiento y de la creación de empleo, y va a seguir siendo
el referente de las políticas que hemos puesto en marcha en el
pasado y vamos a impulsar en el futuro. Pero, ya no se trata de hacer las cosas
bien, sino de hacerlas mejor que los demás, por eso, si bien
las políticas públicas van a tener una cierta continuidad, las
estrategias que vamos a aplicar van a ser novedosas para
adaptarse mejor a los nuevos retos y demandas de la sociedad
vasca.
Para empezar, nuestro objetivo final
de creación de riqueza y empleo, es un objetivo
conscientemente comprometido con el concepto de crecimiento
sostenible. Nuestro horizonte es ir mucho más allá de la mera
aplicación de la legislación medioambiental. Se trata de
integrar el medio ambiente en las políticas económicas y
sociales para conseguir que el concepto de la sostenibilidad
sea también un criterio fundamental que oriente el desarrollo
urbano y el de los distintos sectores económicos: industria,
agricultura, energía y transporte.
Si hacer
sostenible el crecimiento requiere de un impulso a las
políticas ambientales, hacer posible un crecimiento "con
garantías", pasa por desarrollar nuevas estrategias acordes
con los tiempos. Una sociedad que ha alcanzado el nivel de
desarrollo del que hoy disfruta la sociedad vasca, ya no puede
seguir planteándose el futuro en términos de adopción de
tenologías foráneas y ventajas en costes, tiene que encarar
decididamente el reto de la innovación, de la calidad y de la
creación de conocimiento.
Hoy nos planteamos la segunda gran
transformación económica de Euskadi, basada en tres pilares:
1) construir la sociedad de la información y el conocimiento,
2) hacer de Euskadi un referente en el espacio europeo de la
investigación y la tecnología, 3) extender el principio de la
Calidad Total como forma de gestión de las organizaciones.
1) En el último año y medio hemos
avanzado sensiblemente en el proyecto de construir una
sociedad de la información para todos, propiciando el
necesario cambio cultural, la accesibilidad de los ciudadanos
a Internet, el fomento del comercio electrónico y de las
empresas de la nueva economía, e incrementando la oferta de
servicios on line por la administración. La ampliación de las
líneas de acción de ese plan va a constituir una de las
prioridades en el inmediato futuro. Vamos a implicar a toda la
sociedad para conseguir que Euskadi sea un modelo de
referencia en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la
información en términos de personas conectadas a Internet,
mejora de infraestructuras de telecomunicaciones, formación y
promoción de contenidos relevantes, emulando para ello los
ejemplos más avanzados de los países del norte de Europa.
2) El segundo pilar de esta
transformación lo constituye la política científica y
tecnológica. Uno de los grandes logros del pasado ha sido la
construcción de un sistema propio de ciencia y tecnología,
pegado a las necesidades de nuestro aparato productivo. Con el
nuevo Plan de Ciencia y Tecnología 2001-2004, dotado con 600
millones de euros, hemos puesto las bases para que se produzca
una sinergia de esfuerzos entre el ámbito público y el sector
privado para lograr la convergencia tecnológica con
Europa.
Me he referido ya al desarrollo del
Estatuto, pero debo hacer aquí una referencia puntual al
traspaso de la competencia exclusiva en investigación
científica y técnica en coordinación con el Estado que
atribuye a la administración vasca el artículo 10. 16 del
Estatuto. Me gustaría que todos los grupos de la Cámara
compartieran la urgente necesidad de cambiar esta situación
para promover más eficazmente nuestro desarrollo científico y
económico.
3) El tercer pilar en el que vamos a
fundamentar la nueva transformación económica de Euskadi, es
el del impulso a la Calidad Total y a la Gestión del
Conocimiento. Después de haber aupado
al País Vasco a la tercera posición europea en materia de
certificaciones, queremos continuar en esa línea y avanzar en
la aplicación generalizada de los principios de la Calidad
total a las empresas y a todo tipo de organizaciones. Para ello se impulsará la divulgación de
estrategias orientadas a lograr la excelencia en la gestión
basada en el aprovechamiento de las capacidades de todas las
personas de la organización, como método para mejorar la
eficiencia y generar innovaciones. Nuestro objetivo es hacer
de la Calidad una constante en nuestras organizaciones y la
tarjeta de presentación de Euskadi en el exterior.
Queremos que
la sociedad vasca visualice con claridad el compromiso del
Gobierno con estos tres pilares que van a sustentar la segunda
transformación económica vasca. A este respecto, en los
presupuestos generales del Gobierno se reflejarán anualmente
en una sección específica de Ciencia, Tecnología e Innovación,
las consignaciones destinadas a dar cumplimiento de estos
objetivos.
Asimismo, se celebrará trimestralmente
en el seno de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos,
una reunión específica con la asistencia de todos los
Consejeros implicados, en la que se realizará el seguimiento
del grado de ejecución de esta Sección en el ámbito de
actuación del Gobierno.
Desde el Gobierno se promoverá,
también, la constitución de un Consejo Vasco de Ciencia,
Tecnología e Innovación, en el que participen, tanto las
instituciones públicas como las empresas y organizaciones
privadas, que presidiré e impulsaré personalmente, con la
finalidad de consolidar un sistema vasco de innovación y de
presentar públicamente a nuestra sociedad un balance anual del
grado de avance y desarrollo de los objetivos marcados en
nuestro proceso de transformación y de convergencia
tecnológica con Europa.
El reto de la innovación constituye un
factor crítico de nuestro crecimiento económico y un pilar
básico para mantener y mejorar nuestro sistema de bienestar
social.
La innovación debe estar al servicio
de las personas, porque más allá de las políticas y de los
presupuestos, la clave fundamental para hacer realidad esa
segunda transformación económica de Euskadi y seguir creciendo
por encima de las economías de nuestro entorno, son las
personas. Las personas son el invento fundamental del siglo
XXI. Las personas y su formación son el capital fundamental de
un Pueblo. Tenemos que apoyarnos en
las personas y en su formación para construir el futuro.
Son, por tanto, las personas, los
ciudadanos y ciudadanas vascas, quienes van a requerir nuestra
atención prioritaria, y los principales destinatarios del
segundo eje de actuación al que me he referido para la
construcción de una sociedad más justa, intregrada y
solidaria.
IV. 4. B) Segundo
eje: La cohesión, la igualdad y la integración social
La educación es el activo más
importante para la realización de las personas y la base
fundamental para el éxito de los países. Por ello, nuestra primera prioridad es
garantizar la máxima calidad en los niveles de educación
obligatoria y que la formación profesional y universitaria
cuenten también con recursos suficientes. A partir de ahí, el
reto es hacer realidad para todos el aprendizaje permanente a
lo largo de toda la vida, tanto en relación con el puesto de
trabajo como con carácter general.
- En el ámbito de la Educación
Obligatoria, es imposible resumir aquí las líneas de acción
dirigidas al cumplimiento de estos objetivos, por lo que me
limitaré a enunciar algunas de ellas: potenciación de la
autonomía de los centros, reforzamiento de las materias
esenciales e instrumentales, impulsar la formación del
profesorado, potenciar la educación en valores, el
trilinguismo y las nuevas tecnologías, aplicar el modelo
europeo de calidad en los centros de enseñanza e incrementar
la dotación del actual sistema de becas para eliminar
cualquier tipo de barreras económicas a la educación de todas
las personas.
- En materia de Formación Profesional
reglada, continua y ocupacional vamos a continuar con el
desarrollo y aplicación del Plan Vasco de Formación
Profesional. Nuestro objetivo es conseguir para la formación
profesional un porcentaje del 50% (hoy 43%) del alumnado que
curse la secundaria. En materia de formación continua, es
preciso reconocer que la financiación de esta formación debe
hacerse en el País Vasco a través de Hobetuz y sobre la base
de las cuotas de formación que desde aquí se pagan en virtud
de nuestro específico sistema de financiación. Asimismo,
seguiremos impulsando un modelo basado en el diseño
personalizado de la formación ocupacional y la inserción a
través del Servicio Vasco de Orientación Profesional. - En cuanto a la enseñanza universitaria,
profundizaremos en la aplicación de criterios de
descentralización y autonomía, impulsando la flexibilidad y la
optimización de los recursos, así como la evaluación de
resultados. Nuestro firme compromiso con la Universidad se
materializará en el aumento de la financiación en términos de
PIB para incrementar la calidad y situar la educación
universitaria vasca como ejemplo de referencia obligado en el
Estado y en Europa.
El modelo avanzado de Estado Social
que queremos desarrollar apuesta por la existencia de unos
servicios básicos de carácter universal, como garantía de que
la mejor expresión de la igualdad, es la inclusión de todos
los ciudadanos.
Este es el caso de nuestro sistema
sanitario, que ha alcanzado elevados estándares de calidad y
cuya reforma nos proponemos continuar bajo los principios de
universalidad, solidaridad y equidad, situando al ciudadano
como eje central del sistema.
El nuevo Plan de Salud va a promover
la cultura de la calidad total, reduciendo más las listas de
espera, mejorando la información y el trato a los pacientes y
aumentando su satisfacción con el servicio.
Por otro lado, ante el creciente
aumento de las personas mayores dependientes que demandan
servicios socio-sanitarios, se va a profundizar en la
coordinación de la actuación pública a través de un Plan
Interinstitucional que abordará la problemática de las
personas con demencia senil y patologías crónicas, optimizando
recursos y fomentando la colaboración de las asociaciones sin
ánimo de lucro.
La coordinación de las políticas
sectoriales y el diseño de intervenciones globales debe ser
una nota común de todas las políticas dirigidas a luchar
contra la exclusión social y la pobreza. Por ello, vamos a replantear la política
social con el objetivo de remover los obstáculos sectoriales
-vivienda, educación, sanidad, empleo- que provocan la
exclusión, y paliar sus consecuencias, integrando así las
políticas sectoriales activas y las pasivas de bienestar para
conseguir la inserción social de las personas menos
favorecidas.
En la pasada legislatura, en torno al
debate de la Carta Social, y en base a las demás
modificaciones realizadas en materia social, desarrollamos un
gran avance para evitar la exclusión por motivos puramente
económicos, aumentando, para ello, las prestaciones en un 46%,
reconociendo la figura de la renta básica en un porcentaje del
salario mínimo interprofesional, y abriendo su percepción a
los mayores de sesenta y cinco años.
Nuestro objetivo en esta legislatura
es adecuar e incrementar la renta básica, de forma progresiva,
de tal forma que se garantice una vida digna a las personas
acogidas a la misma. Ahora bien, la renta básica debe
configurarse como un derecho que lleva asociado una
responsabilidad de participar activamente en los planes e
itinerarios diseñados para lograr la efectiva inserción. En el
marco de la Iniciativa Euskadi 2000Tres se mejoraron los
medios humanos de los servicios sociales de base y se abrió la
puerta a las experiencias de trabajo social y de formación de
la mano del programa AUZOLAN.
Es preciso seguir mejorando todavía
más estos aspectos activos de la política de inserción, y de
hacerlo a través de un modelo organizativo que integre los
diversos segmentos del sistema de bienestar, garantizando la
necesaria coordinación interinstitucional, y aplicando un
modelo de planificación en el que se evalúen convenientemente
los resultados reales en términos de inserción.
En este sentido, el conjunto de las
políticas de empleo estará de hecho volcado al servicio de las
personas más desfavorecidas, incluyendo entre las mismas no
sólo a los colectivos en situación de exclusión, sino también
a los parados de larga duración y mayor edad, a las mujeres,
los inmigrantes y a la población juvenil.
La solidaridad tiene también una
vertiente territorial que vamos a tener en especial
consideración. Las políticas sectoriales, como las de
bienestar social, vivienda, promoción económica seguirán
practicando una discriminación positiva hacia las áreas
desfavorecidas. Además de ello, el gran salto adelante que ha
supuesto el lanzamiento del programa IZARTU tendrá su
desarrollo en nuevas fases, una vez evaluados los resultados
de la puesta en marcha de esta iniciativa, de manera que los
entes locales puedan seguir impulsando actuaciones integrales
de revitalización, pegadas a las necesidades de los propios
municipios y de las zonas desfavorecidas.
La de vivienda es una de las políticas
sectoriales esenciales para promover la igualdad y la
solidaridad. A este respecto, tenemos la clara determinación
de intensificar la oferta de viviendas protegidas y dotarlas
de un marco normativo propio, acentuando al mismo tiempo el
enfoque social de la promoción de vivienda protegida, mediante
el impulso de la figura del alquiler y la coordinación de las
actuaciones con los planes de inserción social.
Quiero
referirme también brevemente a la justicia en cuanto servicio
público esencial del Estado Social. El derecho a la tutela
judicial efectiva quedaría mejor garantizado con una
organización de la Justicia más descentralizada y adaptada al
entorno y a la realidad social del País Vasco. Hasta que
llegue a ser posible una reforma de la Justicia y del Poder
Judicial en esa dirección; el Gobierno va a seguir con su plan
de mejora de los medios de la administración que ya ha
cosechado resultados tangibles. Para la presente legislatura
se finalizará el plan de sedes, se acometerá el tercer plan de
informática y se estructurará la Oficina Judicial con arreglo
a criterios de racionalidad, agilidad y eficacia.
Siendo el compromiso con la
construcción social finalmente un compromiso con la igualdad,
entendida como inclusión e integración, las políticas de
protección social van a ir dirigidas no sólo a las situaciones
de exclusión, sino también a las problemáticas específicas de
grupos y colectivos determinados. Me he referido antes a la
atención a las personas mayores dependientes. Ahora quiero
detenerme en las políticas de apoyo a la familia, a la
igualdad entre hombres y mujeres, a la juventud y a la
población emigrante.
- El Plan Interinstitucional de apoyo
a la familia, aprobado recientemente y que será puesto en
marcha en la próxima legislatura, responde a nuestra
preocupación por avanzar en la igualdad y está dirigido a
remover los obstáculos económicos, sociales y laborales para
posibilitar que las familias puedan tener los hijos e hijas
que libremente decidan. Siguiendo experiencias que han sido
exitosas en otras países, se van a poner en marcha un conjunto
de medidas, -apoyo fiscal, guarderías, ayudas a familias
numerosas, sensibilización en valores, igualdad de
oportunidades-, que ayuden a compatibilizar el empleo con la
maternidad y la paternidad y sitúen a las familias con hijos e
hijas en posición de igualdad.
En el ámbito familiar, se impulsará,
también, la aprobación en el Parlamento Vasco de una Ley sobre
las parejas de hecho, que regule los derechos y deberes de las
mismas, con el objetivo de avanzar en la igualdad con las
parejas casadas.
- La política de igualdad entre
hombres y mujeres es un objetivo prioritario de la acción de
este Gobierno. Euskadi se tiene que
construir entre todos, entre hombres y mujeres en pie de
igualdad. Si queremos construir una sociedad moderna para este
nuevo siglo, es necesario erradicar, de una vez por todas,
cualquier forma de discriminación entre hombres y mujeres. Es
preciso que logremos la integración efectiva de la mujer en
todos los sectores de la sociedad vasca. En este objetivo, nos
tenemos que implicar todos, no sólo las mujeres, sino sobre
todo, y especialmente, los hombres. Los hombres tenemos que
asumir nuestra responsabilidad en este proceso de
sensibilización y de adaptación social. Posiblemente tengamos
que hacer nuestra propia autocrítica y repensar el concepto de
masculinidad, porque si no lo hacemos así, el proceso de
integración social no avanzará de una forma natural, sino que
provocará conflictos innecesarios.
Nuestro futuro, el futuro de la
sociedad vasca, está en que seamos capaces de compartir entre
todas las personas, entre los hombres y las mujeres, todas las
tareas y funciones de la vida.
Como
Lehendakari, he asumido y voy a seguir haciéndolo, un
compromiso personal y directo en hacer realidad este objetivo,
y desde el Gobierno vamos a impulsar todas las medidas que
sean necesarias para conseguirlo.
Para ello, además de potenciar los
planes de acción positiva puestos en marcha a través de
Emakunde, en esta legislatura se presentará para su aprobación
una Ley Vasca para la Igualdad, para hacer realidad la
integración de la mujer en todos los ámbitos políticos,
sociales, culturales y laborales de nuestra sociedad.
Estoy convencido de que con la
incorporación efectiva de las Mujeres en todos los ámbitos de
nuestra sociedad, las cosas van a cambiar a mejor en nuestra
vida. Estamos ante un gran cambio del siglo XXI, y yo
reivindico que la sociedad vasca, y muy especialmente los
hombres vascos, estemos en primera línea del mismo.
- También la política de Juventud será
objetivo prioritario del Gobierno y, por tanto, objeto de
especial consideración para favorecer su integración y evitar
factores de riesgo propios de la edad. Desde el Gobierno se
pondrá en marcha, en colaboración con el resto de las
Instituciones Vascas, el segundo Gazte Plana, que permitirá
desarrollar una estrategia global de apoyo a la juventud que
abarque desde el ocio, a la educación y el trabajo, incluyendo
un enfoque específico a sus problemas de salud y de acceso a
la vivienda. En este último caso, se incidirá especialmente en
la promoción de vivienda en alquiler, por entender que además
de la inserción laboral, este es un factor que está retrasando
involuntariamente el desarrollo de una vida independiente por
parte de muchos jóvenes. La clave de
la política de juventud será contar, cada vez más, con los
propios jóvenes. Esta es la enseñanza de los últimos tiempos y
el gran desafío para tiempos venideros. - Asimismo, se abordará un Plan
específico de inmigración, dirigido a garantizar los derechos
humanos de la población inmigrante, que incluirá actuaciones
coordinadas en materia de educación, cultura, sanidad,
interior, asistencia social y empleo. Estamos ante el gran reto de integrar a
personas que, simplemente, buscan un lugar donde poder
trabajar y vivir, como nosotros, vascos y vascas, hemos tenido
que buscar, tantas veces, a lo largo de nuestra historia.
La cultura es el eslabón final de la
cadena de políticas que han de conformar el Estado Social. Su
importancia es extraordinaria, tanto por su contribución al
enriquecimiento individual y a la cohesión de los territorios
vascos, como por su papel de impulsora del desarrollo
económico en las sociedades avanzadas. La apuesta por la
cultura es una opción que se va mantener durante la presente
legislatura a través de la formulación del Plan Vasco de la
Cultura, que desarrollará sus líneas de acción en materia de
infraestructuras, modernización tecnológica, y apoyo a la
creación y a las industrias culturales.
El Euskera, como patrimonio de la
cultura vasca, constituye un legado milenario que ha llegado
hasta nosotros de generación en generación. El Euskera nos pertenece a todos y
necesita de todos. A la sociedad
vasca, en su conjunto, le corresponde la responsabilidad de
mantenerlo vivo como un instrumento de comunicación y de
relación, y el Gobierno tiene la obligación de poner a
disposición de todas las personas los mecanismos de
discriminación positiva precisos para construir una verdadera
sociedad bilingüe.
En este
periodo democrático, en el que junto con el castellano se ha
reconocido la cooficialidad del euskera, hemos puesto en
marcha, al menos en esta Comunidad Autónoma, una política de
fomento y potenciación del euskera, la lengua más débil,
siempre con el máximo respeto y acuerdo posibles entre los
partidos políticos, sindicatos, profesorado, funcionariado y
personalidades y entidades que trabajan en pro del euskera.
Precisamente, las sociedades avanzadas se distinguen por
adoptar medidas a favor de los más débiles y no por
abandonarlos en la marginalidad. El euskera, como el
castellano puede, en ocasiones, constituir un obstáculo para
alguien. No obstante, hemos intentado, en lo posible, evitar o
paliar estas situaciones actuando sin imposición, con
flexibilidad y adaptándonos a las diferentes realidades
sociolingüísticas. Así se ha actuado hasta el momento, y en el
futuro, seguiremos actuando con idénticos criterios. En cualquier caso, este proceso
incipiente está aún lejos de asegurar la supervivencia y uso
del euskera como lengua de relación que responda adecuadamente
a las necesidades de la sociedad vasca moderna.
A este respecto, seguiremos
comprometidos con la promoción del euskera en todos los
ámbitos, a través de una política lingüística adecuada a la
realidad sociolingüística de Euskadi, con el objetivo de que
cualquier persona pueda ejercer efectivamente su derecho
individual a vivir en cualquiera de las lenguas oficiales de
nuestra Comunidad.
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Hasta aquí he citado aquellos aspectos
más destacables que vertebran la acción de mi Gobierno, tanto
en el eje de la creación de riqueza y la innovación, como en
el de la cohesión y la integración social.
Quiero
dedicar la última parte de mi intervención a dos ámbitos que
me parecen de vital importancia y que tienen una influencia
transversal sobre los dos anteriores. Me refiero a la
proyección exterior de Euskadi y a la gestión eficaz de los
recursos públicos.
La Proyección exterior de Euskadi La construcción social de Euskadi no sólo
tiene una dimensión interna, sino también externa. No queremos hacer de Euskadi un país
encerrado, aislado en sí mismo, sino abierto al mundo.
Deseamos integrarnos en un mundo
globalizado, cada vez más interdependiente, aceptando la
relación y las ideas de los demás, pero aportando nuestra
propia singularidad. Por eso, nuestra
política exterior tiene que dotar a Euskadi de una "cara en el
mundo", promoviendo la defensa de sus intereses y la imagen
positiva de sus valores tradicionales. Para lograrlo, se requiere el desarrollo
de una política exterior vasca integral que incluya a todas
las Instituciones y las diferentes áreas de competencia. En
suma, se trata de pasar del mero conocimiento al
reconocimiento internacional de Euskadi como un país de
futuro, dotado de personalidad e identidad propia.
Para llevar a cabo este objetivo, me
parece fundamental impulsar la presencia de Euskadi en
aquellos foros de decisión de la Unión Europea en los que
estén en juego los intereses vascos. No se trata de un
planteamiento nacionalista, sino en clave de País, porque,
como lo han demostrado ya otros Estados de la Unión Europea,
es absolutamente normal que las realidades regionales con
identidad propia puedan participar directamente en los órganos
comunitarios.
Asimismo,
consideramos que es fundamental apostar decididamente por el
desarrollo de una política activa de cooperación
transfronteriza, siguiendo las directrices y experiencias
positivas aplicadas en este ámbito en el seno de la propia
Unión Europea.
Es preciso contar con instrumentos que
nos permitan trasladar la verdadera realidad de Euskadi en el
exterior. En este sentido, y al igual que se hizo en su día
con la Delegación de Bruselas, vamos a impulsar nuestra
presencia directa en Madrid con la apertura de una delegación
propia, así como en aquellos lugares y países en los que
resulte oportuno defender y promocionar los intereses
económicos, culturales e institucionales de nuestra
Comunidad.
En estas delegaciones tendrán cabida
aquellos institutos y organismos existentes o de nueva
creación, cuya finalidad sea la promoción cultural, económica
e institucional del País Vasco en el exterior, entre ellos el
Instituto Euskadi, de nueva creación, que se constituirá para
la promoción del euskera y la cultura vasca y para acercar la
realidad de nuestro País a las colectividades de habla vasca
en todo el mundo.
La gestión eficaz de los recursos como
instrumento Hasta aquí he descrito
los objetivos que nos llevan a la construcción de un ambicioso
y avanzado modelo de Estado Social. Es el momento ahora de
hablar de los medios y de los instrumentos. Es decir, es la
hora de hablar de los recursos, de la administración y de la
instrumentación de las políticas. La
primera consideración en esta materia hay que hacerla desde el
lado fiscal. La tarea más inmediata del Gobierno, junto con
las Diputaciones Forales, va a ser la negociación del nuevo
Concierto Económico.
Los
principios que, a nuestro juicio, deben guiar el nuevo
Concierto son: duración ilimitada, consolidación, desarrollo y
profundización de la capacidad normativa, concertación de
nuevas figuras tributarias, adaptación de los puntos de
conexión que resulte necesario, continuidad del modelo
financiero, procedimientos no judiciales de arbitraje y
resolución de conflictos y encaje de la Institución en el
marco europeo. Creo que son todos ellos supuestos razonables
que pueden concitar el apoyo generalizado de la Cámara.
En cuanto a la política fiscal, vamos
a continuar desarrollando nuestro sistema fiscal, bajo los
principios de equidad, suficiencia, neutralidad, eficiencia y
coordinación entre los Instituciones Forales y las Comunes,
tanto desde el lado normativo como desde la perspectiva de la
lucha contra el fraude fiscal.
Debo decir claramente en este sentido,
que los impuestos son instrumentos, y en cuanto tales, deben
estar al servicio de las necesidades económicas y sociales de
nuestro País.
Nuestro compromiso con la construcción
social es serio y para hacerlo más firme, si cabe, vamos a
analizar el conjunto de las políticas propuestas integrándolas
en un diseño global del sector público vasco. Diseño que en
todo caso, atenderá a las directrices europeas del Pacto de
Estabilidad y Crecimiento, procurando el equilibrio
presupuestario, pero sin excluir la posibilidad de déficits o
superávits cuando la coyuntura económica o las necesidades
sociales lo hagan aconsejable. En este
sentido, debo manifestar mi radical desacuerdo con el proyecto
de Ley de Estabilidad de la Administración Central que ha
tergiversado completamente la idea europea, hablando de
equilibrio o superávit en cada año allí donde la Unión habla
de equilibrio a medio plazo y que desde la tristemente famosa
LOAPA, supone la mayor amenaza a nuestro autogobierno y a su
funcionamiento eficaz y eficiente.
En cuanto a nuestra administración,
creo que los retos a los que va tener que responder se pueden
sintetizar en dos expresiones que nos vienen del mundo
anglosajón: en primer lugar devolución, entendida como
aplicación sistemática del principio de subsidiariedad a todos
los niveles institucionales; en segundo lugar, reinvención,
entendida como proceso de mejora y rediseño de los
instrumentos de intervención dirigida a obtener más valor para
el ciudadano con los mismos medios económicos.
Nuestra devolución, va a entrañar el
reconocimiento de un mayor protagonismo de la esfera local a
través de la aprobación de la Ley Municipal, y de una reforma
de las relaciones interinstitucionales a través de una
modificación de la Ley de Territorios Históricos. La
devolución supone, pues, redistribución de ámbitos de gestión
hacia niveles inferiores; pero también que las Instituciones
Comunes refuercen su capacidad de liderazgo y planificación
para garantizar un funcionamiento coordinado de las políticas
donde hay actuaciones concurrentes. En este sentido, se
impulsará la planificación sectorial de las políticas
públicas, integrando actuaciones del Gobierno, las
Diputaciones Forales y los Ayuntamientos, a través del
"Consejo Vasco de Políticas Públicas" concebido como órgano de
participación interinstitucional.
La devolución y la subsidiariedad
deben alcanzar también a una Unión Europea, que precisa de una
redefinición de su marco de actuación, con procesos de
transferencias en ambas direcciones. Como titulares de muchas
de las competencias concernidas, reclamamos una participación
directa y el reconocimiento de nuestro autogobierno en la
Unión Europea.
La reinvención del Gobierno es un
proceso ya en marcha desde los trabajos de la Comisión para la
Reforma de la Administración Pública -CORAME- y de las medidas
recogidas en el posterior Plan de Modernización de la
Administración Pública, que se encuentran actualmente en
aplicación. Medidas, que es preciso continuar con mayor vigor,
si cabe, a la luz de los cambios del entorno.
Por un lado, el impacto de las nuevas
tecnologías nos obliga a nuevas formas de provisión de
servicios on line, por otra el propio cambio incide sobre los
recursos humanos y demanda flexibilidad y anticipación a las
necesidades que vayan a surgir a medio plazo, además de la
incorporación de la Calidad como sistema de gestión. Nuestra
respuesta ante esos retos, debe ser asumir decididamente como
objetivo la administración on line, algo que ya se ha iniciado
en el marco del Plan Euskadi en la Sociedad de la Información;
y por otra, planificar los recursos humanos e implicar a toda
la organización en la evaluación de los servicios y en la
gestión de la Calidad.
* * * * *
* *
Final: Quiero finalizar mi
exposición con una última reflexión. Frente a prejuicios
interesados y a visiones distorsionadas, nuestro proyecto de
construcción política y social de Euskadi no es en absoluto
una réplica tardía de los procesos de construcción de los
viejos Estados nacionales. Hoy en día, cada vez es más
ampliamente reconocido que los Estados-nación han tendido a
negar la pluralidad, a gestionar de forma antidemocrática la
diversidad, y a imponer la homogeneización a la ciudadanía.
Nuestro proyecto se inspira en
principios de profundo respeto a la libertad de las personas y
a la diversidad de las culturas, como no podría ser de otra
forma en el mundo de la globalización y el
multiculturalismo.
Estamos y estaremos comprometidos en
que Euskadi pueda alcanzar el nivel de autogobierno al que
aspire en cada momento, pero como construcción abierta
resultante de un consenso basado en las libertades
individuales. Yo estoy convencido de que Euskadi será lo que
quieran ser las ciudadanas y ciudadanos vascos y quien
pretenda impedirlo, simplemente estará aplicando, de nuevo, la
razón de la fuerza y el derecho de conquista, en vez de la
fuerza de la razón y el derecho a la libre decisión
democrática.
Dice Karl Popper en La sociedad
abierta y sus enemigos que: " Cuando
se plantea un conflicto, eso significa que las pasiones y
emociones más constructivas, que podrían haber ayudado en un
principio a superarlo, el respeto, el amor, la devoción a una
causa común, etc, se han demostrado incapaces de resolver el
problema. Entonces sólo hay dos soluciones, una es el uso de
las emociones y finalmente de la violencia, la otra es el uso
de la razón, la imparcialidad y el compromiso razonable."
He propuesto un compromiso ético en
defensa de la vida y de los derechos humanos para desterrar la
violencia. He propuesto un compromiso con el diálogo como
instrumento, que no es sino la única fórmula de un "uso no
dogmático de la razón". He propuesto un compromiso de respeto
a las decisiones de los ciudadanos y ciudadanas vascas, que no
es sino la mejor expresión democrática de la imparcialidad y
el compromiso razonable".
Y, por fin, he propuesto un compromiso
para la construcción social de Euskadi, como un modelo de
referencia en el Estado y en Europa.
He propuesto, en definitiva, un
proyecto ilusionante y de futuro para hacer de Euskadi un País
en el que merezca la pena disfrutar, trabajar y vivir.
He propuesto un sueño posible, que
entre todos tenemos que hacer realidad.
Eskerrik asko.
|