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El objetivo de esta ley no es otro que defender la necesaria
pluralidad política y la representación legítima
de los partidos minoritarios, en muchas ocasiones penalizados
por la excesiva rigidez de los sistemas electorales. Un
modelo de democracia avanzada requiere de una sociedad civil
fuerte y vertebrada, en la que las distintas organizaciones
y colectivos puedan contribuir con su protagonismo a la
necesaria profundización en el régimen de
libertades y puedan contribuir también a estrechar
los lazos entre la ciudadanía y las instituciones.
No es un secreto para nadie el alejamiento actual que
existe entre la sociedad y la política. La participación
real, directa o permanente es débil, y ante esta
situación es necesario fomentar y fortalecer los
cauces de presencia de la sociedad en la vida pública,
incluidos los ámbitos institucionales, que han de
estar abiertos a la pluralidad de la ciudadanía.
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Modificada por Ley 6/2000 |